Scaloni y la preocupación por la lesión de Messi en el Mundial 2026
Lionel Messi salió del campo en el minuto 79 del caótico 4–4 entre Inter Miami y Philadelphia Union y, de inmediato, el fútbol argentino se quedó en silencio. No hizo falta gesto dramático ni camilla: bastó verlo pedir el cambio para que en el predio de la Selección se encendieran todas las alertas.
Desde Argentina, Lionel Scaloni y su cuerpo técnico seguían el partido en directo. Vieron la seña, vieron la cara. Entendieron al instante que algo no andaba bien.
“Nos dimos cuenta de que pidió el cambio, que no estaba bien”, explicó el entrenador campeón del mundo en 2022 en declaraciones a DSports.
El primer parte médico de Inter Miami habló de “fatiga muscular en el isquiotibial izquierdo”. Dos palabras —fatiga muscular— que suenan menores en cualquier otro calendario, pero que, a las puertas del Mundial 2026, pesan como una sentencia pendiente.
Una lesión mínima, un problema gigantesco
Messi se acerca a los 38 años, pero sigue en el centro del proyecto de la Selección. Es el faro de un equipo que sueña con algo que nadie consigue desde hace más de seis décadas: retener la Copa del Mundo masculina.
Perderlo, aunque fuera parcialmente, sería un golpe para Argentina y también para el torneo. El Mundial sin Messi al cien por cien se achica. Pierde brillo, pierde relato.
Scaloni, sin embargo, no se mostró alarmista. Recalcó que los primeros informes “no son tan malos”, aunque dejó claro que la historia recién empieza: habrá más estudios, más controles, más horas de análisis.
“Lógicamente, hubiésemos preferido que no le pasara nada. Ahora hay que esperar cómo evoluciona”, señaló. El mensaje es doble: calma hacia afuera, máxima precaución hacia adentro.
Un plantel tocado y una misión clara
El caso Messi no es aislado. Scaloni admitió que varios jugadores arrastran molestias y que muchos no llegarán al inicio de la concentración en plenitud física. El escenario es el habitual en un fútbol comprimido al límite: estrellas que aterrizan en la Selección con el tanque a medias.
No es el caso solo de él, sino de la mayoría de los jugadores que han tenido problemas. No están totalmente recuperados. Nuestro objetivo es tratar de recuperarlos y que lleguen en las mejores condiciones posibles, explicó el técnico.
El plan está claro: el cuerpo técnico asumirá un rol casi de clínica de alta complejidad. Cuidar, dosificar, decidir. Y, sobre todo, blindar a Messi para que llegue donde realmente importa: la fase decisiva del Mundial.
Un lugar asegurado y un récord histórico en juego
Incluso si la lesión le impidiera disputar los primeros partidos, la presencia de Messi en la lista de Argentina no se discute. Dos décadas, títulos, finales, goles imposibles y liderazgo en los momentos más oscuros lo blindan. Su convocatoria es, a esta altura, un acto de justicia deportiva y también de lógica competitiva.
Scaloni todavía no hizo oficial la nómina, pero el anuncio es inminente. Nadie espera sorpresas en el nombre que más pesa.
El Mundial 2026 abre para Messi una puerta histórica. Será su sexta participación en la Copa del Mundo, un registro inédito en el torneo masculino que compartirá con Cristiano Ronaldo, ya confirmado en la lista de Portugal para su sexto Mundial. Ambos debutaron en 2006: Cristiano con 21 años, Messi a punto de cumplir 19. Hoy, dos décadas después, siguen en la cima del escaparate global.
Pero el récord más profundo puede ser solo suyo. Messi ya es el futbolista con más partidos disputados en Mundiales masculinos: llegó a 26 en la final de Qatar 2022 frente a Francia. Por encima de todos en ese rubro. Sin embargo, el récord absoluto, sumando torneos masculinos y femeninos, pertenece a una leyenda de la USWNT: Kristine Lilly, con 30 encuentros entre 1991 y 2007.
La cuenta es simple. Cuatro partidos en 2026 igualan la marca de Lilly. Cinco la superan. Argentina, si alcanza la final o el partido por el tercer puesto, podría jugar hasta ocho encuentros.
El escenario está servido. Falta lo esencial: que el 10 llegue sano al punto de partida. Porque el mundo del fútbol quiere ver si, a los 38, Messi todavía tiene guardado un último Mundial para cambiar la historia una vez más.






