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Inglaterra y Ghana: Un duelo sin goles que deja dudas

Inglaterra se estrella contra el muro de Ghana y Tuchel pide calma: “Una de las defensas más fuertes que he visto”

La estadística lo dice todo y, al mismo tiempo, no explica nada: 78,8% de posesión, un dominio abrumador, cero goles. Inglaterra mandó en todo menos en el marcador ante una Ghana férrea, compacta y absolutamente entregada a defender el 0-0 en este duelo del Mundial que dejó más preguntas que celebraciones.

Thomas Tuchel salió a la sala de prensa con el gesto serio, pero sin rastro de dramatismo. Sabía lo que acababa de ver.

“Pleno respeto a Ghana”, arrancó el seleccionador inglés. “Defendieron con mucha determinación, con mucha disciplina, y con una de las actuaciones físicas más fuertes que he visto de un equipo defendiendo”.

Posesión sin premio

Inglaterra acorraló a Ghana desde el primer minuto. Circulación paciente, laterales altos, interiores entre líneas, Harry Kane como faro. El guion de manual. El problema fue el final de la historia: el último pase, el remate limpio, la chispa en el área.

Nunca, desde que hay registros en los Mundiales desde 1966, un equipo había tenido tanta posesión sin marcar un solo gol. Inglaterra firmó ese récord incómodo. Toques, centros, cambios de orientación, córneres… y una sensación creciente de impotencia.

“Creo que tuvimos suficientes acciones a balón parado para decidir el partido, pero no fuimos lo bastante contundentes”, admitió Tuchel. No sonó a excusa, sino a diagnóstico frío. El equipo generó escenarios, no sentencias.

La comparación con el estreno del torneo era inevitable. El 4-2 a Croacia había desatado elogios por el juego fluido, vertical, casi alegre. Ante Ghana, el mismo equipo se vio obligado a chocar una y otra vez contra un bloque bajo, denso, que apenas dejó aire en la frontal del área.

Tuchel no se escondió ante la posible frustración del público: “Si un equipo intenta jugar y correr contra un bloque tan bajo, y no encuentras espacios y te cuesta crear ocasiones, puede ser difícil de ver”. Lo fue. El dominio territorial no siempre se traduce en espectáculo.

La ocasión que Harry Kane no suele fallar

Cuando el reloj se acercaba al final, Inglaterra encontró por fin la jugada que buscaba desde el inicio. Un centro, un remate de cabeza de Nico O’Reilly, el balón al larguero… y la pelota que cae perfecta para Harry Kane, solo, perfil ideal, el tipo de situación que el capitán convierte casi por rutina.

Esta vez, no. Disparo alto, el balón se marchó por encima del travesaño y el murmullo se transformó en un suspiro colectivo. Era el minuto 86. Era la ocasión.

Tuchel no quiso cargar las tintas sobre su delantero: “Noventa y nueve de cada cien veces, él convierte esa ocasión”. Y esa fue quizá la sensación general: Inglaterra no se descompuso, no se partió, no se desordenó. Simplemente le faltó el gesto final de su hombre más fiable.

Entre la frustración y el mensaje de calma

El empate sin goles deja a Inglaterra con cuatro puntos en dos jornadas. Virtualmente, el billete a octavos está en el bolsillo. No hay urgencia en la clasificación, sí un ligero zumbido en el ambiente: ¿es suficiente con mandar tanto y no rematar?

Tuchel, lejos de encender alarmas, se quedó con lo positivo. Habló de más cosas buenas que malas en el partido, de la actitud del equipo, de la insistencia hasta el final. Y lanzó un mensaje directo a la grada: “Siempre intentamos entretener a nuestros aficionados. Hoy fue difícil. Espero que no pierdan la fe. Queda un largo camino”.

Ese “largo camino” pasa ahora por el cierre del Grupo L ante Panamá, el sábado. Con cuatro puntos ya en el casillero, el choque se convierte en algo más que un trámite: una oportunidad para que Inglaterra recupere la pegada que enseñó ante Croacia y que Ghana logró apagar con una de las defensas más duras que este Mundial ha visto hasta ahora.

La clasificación está casi hecha. Lo que se juega ahora Inglaterra es otra cosa: la confianza, el ritmo y la sensación de que, cuando vuelva a presentarse una ocasión como la de Kane en el 86, la red no se quede vacía.