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Enzo Maresca y el objetivo Malo Gusto para el City

En Manchester ya no se habla de transición. Se habla de reconstrucción con nombre y apellidos. Enzo Maresca, a punto de ser anunciado como nuevo técnico de Manchester City tras cerrarse el acuerdo de compensación con Chelsea, ha puesto un objetivo claro sobre la mesa: Malo Gusto.

El italiano, que abandonó Stamford Bridge en enero tras un paso breve pero intenso, asumirá el reto mayúsculo de suceder a Pep Guardiola en el Etihad Stadium. No es un relevo cualquiera. Manchester United lo sufrió con Sir Alex Ferguson, Arsenal con Arsène Wenger. David Moyes y Unai Emery son recordatorios recientes de lo que ocurre cuando el heredero no logra imponer su propio sello.

Maresca ha tomado nota. No quiere ser un mero continuista, quiere un City con su firma. Y para eso mira hacia jugadores que ya conoce de primera mano.

Palmer intocable, Enzo rumbo a Madrid… y se abre la vía Gusto

El nuevo técnico ha sido vinculado con dos de sus antiguos dirigidos en Chelsea: Cole Palmer y Enzo Fernández. Dos nombres de élite para apuntalar el City pos-Guardiola. Pero la realidad del mercado es tozuda.

En Londres consideran a Palmer “intocable”. Es el gran proyecto ofensivo de Stamford Bridge y la directiva no contempla sentarse a negociar. En el caso de Enzo Fernández, el escenario es distinto: el argentino quiere salir y es Real Madrid quien encabeza la carrera por su fichaje.

Ahí se abre una puerta intermedia. No tan mediática, pero muy interesante para Maresca: Malo Gusto. Según información de talkSPORT, el técnico está presionando para que el City vaya a por el lateral derecho francés, al que conoce bien de su etapa en Chelsea.

De Palestra a Gusto: cambio de plan en el lateral

El City tenía otro plan para el costado derecho. El club de Manchester estaba en la puja por el defensa de Inter, Marco Palestra, pero el movimiento se torció cuando Chelsea cerró un acuerdo de 51 millones de libras para llevarse al italiano a Londres.

Con Palestra camino de Stamford Bridge, el City ha tenido que girar el timón. Uno de los nuevos objetivos es precisamente Gusto, pieza clave en la rotación blue y futbolista con margen de crecimiento en la élite.

Chelsea, conscientes del interés y de la necesidad del City, no piensan regalarlo: piden al menos 40 millones de libras por el defensor mientras ultiman la llegada de Palestra a Londres. El mensaje es claro: negociar, sí; rebajar, no.

Un fijo en Chelsea y mundialista con Francia

Malo Gusto aterrizó en Stamford Bridge en 2023 procedente de Lyon por 31 millones de libras. Desde entonces no ha sido un actor secundario, sino un habitual en las alineaciones. En las últimas tres temporadas suma 134 partidos con la camiseta de Chelsea, una cifra que habla de confianza de los entrenadores y de fiabilidad competitiva.

Con 23 años, el lateral derecho ya se ha colado en el escaparate global. Está disputando el Mundial con una selección de Francia señalada como gran favorita y participó saliendo desde el banquillo en la victoria por 3-0 ante Irak del pasado lunes. Experiencia internacional, físico para el ida y vuelta, proyección ofensiva: el perfil encaja con la idea de un City que no quiere perder ni un gramo de ambición tras la salida de Guardiola.

El centro del campo, prioridad… pero sin olvidar la banda

En los despachos del Etihad hay una hoja de ruta clara para este verano. La prioridad absoluta es un centrocampista. El nombre subrayado en rojo es el de Elliot Anderson, internacional inglés y estrella del último Mundial con su selección.

El City ya ha presentado dos ofertas por Anderson. La segunda, de 120 millones de libras, fue rechazada por Nottingham Forest. El club de Manchester sopesa ahora un tercer intento, consciente de que ese fichaje puede marcar el próximo ciclo del equipo.

Mientras tanto, Maresca no quiere que el foco en el mediocampo tape otras necesidades estructurales. El lateral derecho es una de ellas, y ahí es donde la figura de Gusto gana peso día a día.

El reto de Maresca en el imperio de Guardiola

Maresca llega a Manchester con un currículum reciente que mezcla éxito y abrupto final. Se marchó de Chelsea en enero, menos de seis meses después de conquistar el Mundial de Clubes en su primera temporada en Stamford Bridge. Una salida temprana que no borra el título, pero que deja una lección: en la élite, el tiempo para imponer una idea es mínimo.

Ahora hereda un Manchester City que ha dominado el fútbol inglés bajo el mando de Guardiola y que la pasada campaña volvió a levantar un doblete doméstico. Sin embargo, el último curso del técnico catalán dejó una grieta: el club no pudo retener la Premier League y terminó siete puntos por detrás del nuevo campeón, Arsenal.

Ese pequeño desajuste es la ventana por la que Maresca quiere entrar con fuerza. Nuevos fichajes, nuevas jerarquías, un City que mantenga el control del juego pero con matices propios. Malo Gusto podría ser una de las primeras piezas visibles de ese nuevo engranaje.

Si el club consigue desbloquear las negociaciones con Chelsea, el lateral francés no solo cambiaría de camiseta. Se convertiría en uno de los símbolos del City pos-Guardiola. Y en Manchester, en estos días de cambio, los símbolos importan tanto como los títulos.

Enzo Maresca y el objetivo Malo Gusto para el City