Reece James se pierde partidos del Mundial: golpe para Inglaterra
El plan de Inglaterra en Norteamérica acaba de sufrir un sacudón serio. Reece James, capitán del Chelsea y pieza clave en el engranaje de Thomas Tuchel, se perderá como mínimo los dos próximos partidos del Mundial por una nueva lesión en los isquiotibiales. Justo donde más le duele al seleccionador: en el lateral derecho.
El defensor volvió a sentir molestias tras el 0-0 contra Ghana en Boston el martes. No fue un gesto dramático en pleno sprint ni una caída aparatosa. Fue algo más silencioso, casi traicionero: esa sensación de tirantez que cualquier futbolista con historial en los isquiotibiales reconoce al instante. Alarmas encendidas.
El viernes, en Kansas City, llegó la confirmación en forma de ausencia. Mientras el resto del grupo se entrenaba antes del vuelo a Nueva York, James no apareció sobre el césped. Sin botas, sin balón, sin riesgo. La decisión estaba tomada: no jugará el último partido de la fase de grupos ante Panamá el sábado. Tampoco el cruce de octavos de final, si Inglaterra logra sellar su clasificación.
Para Tuchel es un golpe doble. No solo pierde a su lateral titular; pierde al jugador en el que había decidido construir ese costado desde el primer día de concentración. James ya venía de un problema serio: se lesionó el 14 de marzo con el Chelsea frente al Newcastle y estuvo casi dos meses fuera. Llegó al Mundial con las cargas medidas al milímetro, pero aun así el técnico no dudó en exprimirlo: 90 minutos completos ante Croacia y otros 90 ante Ghana.
El riesgo estaba ahí desde el inicio. Un torneo comprimido, partidos cada pocos días, viajes largos y un jugador con historial delicado. Inglaterra aspira a disputar ocho encuentros en 33 días. Para un futbolista como James, acostumbrado a esfuerzos explosivos, esa hoja de ruta es casi una prueba de resistencia médica.
Y el problema no se queda solo en su baja. La estructura de la convocatoria deja a Tuchel expuesto en una zona clave del campo. Su suplente natural, Tino Livramento, también cayó antes de empezar. El lateral del Newcastle se lesionó en un entrenamiento, víctima de una dolencia en el gemelo en la víspera del torneo. Otro plan roto.
Sin Livramento, el seleccionador tuvo que improvisar. Llamó a Trevoh Chalobah, central del Chelsea, y dejó claro que Jarell Quansah, también central de origen, podría cubrir el lateral derecho si hiciera falta. Son soluciones de emergencia, no perfiles específicos para el puesto.
Las otras alternativas tampoco son laterales puros. Ezri Konsa, central reconvertible, y Djed Spence, más acostumbrado a vivir en la banda pero sin el peso ni la jerarquía de James, completan un panorama que obliga a Tuchel a hilar muy fino en cada alineación. Cada decisión en esa zona del campo tendrá un impacto directo en el equilibrio del equipo.
En este contexto, pesa todavía más la gran ausencia de la lista: Trent Alexander-Arnold. El lateral del Real Madrid se quedó fuera por decisión técnica. No se trata de una cuestión física ni contractual. Simplemente, Tuchel no confía en él para su idea de selección. Los hechos lo respaldan: solo lo ha convocado para una concentración, en junio del año pasado, y desde entonces lo ha mantenido al margen.
Ahora, con James en la grada y la banda derecha convertida en un rompecabezas, la apuesta del seleccionador queda expuesta a la lupa pública. No habrá margen para excusas. Panamá espera en Nueva York y, si todo sale según lo previsto, un cruce de octavos de final llegará de inmediato.
Inglaterra soñaba con un recorrido largo en este Mundial, ocho partidos en poco más de un mes. La pregunta ya no es solo si tendrá fútbol para lograrlo. Es si le quedará suficiente defensa derecha para resistir el camino.






