Mastantuono al borde de la selección Argentina para el Mundial
El teléfono no suena, pero el ruido alrededor de Franco Mastantuono es ensordecedor. Según AS, el joven atacante de 18 años está hoy más cerca de ver el Mundial por televisión que de subirse al avión con la selección de Argentina. No por una lesión. No por falta de físico. Por pura táctica.
El chico aterrizó en la concentración de la Albiceleste en el predio Lionel Messi, en Buenos Aires, después de una temporada de estreno en Madrid tan exigente como irregular, con 23 apariciones que le alcanzaron para llamar la atención del cuerpo técnico, pero quizá no para asegurarle un lugar entre los elegidos. Su estado físico, cuentan, es impecable. El problema está en el pizarrón.
Un corte que será táctico, no médico
Lionel Scaloni y su equipo analizan una a una las piezas antes del cierre del plazo este fin de semana. No hay margen para la improvisación. Cada nombre que entra obliga a otro a salir. Y Mastantuono aparece en esa zona gris en la que el talento no basta si no encaja en el plan.
“Todavía tenemos algunas dudas que resolveremos en los próximos días”, admitió Scaloni al hablar del recorte. No abrió la puerta ni la cerró. La dejó entreabierta, con una frase que pesa más que cualquier rumor: el filtro final será “el rendimiento de los jugadores, que lleguen en un nivel óptimo”.
En ese contexto, la posible ausencia del joven delantero no se explicaría por molestias ni por fatiga acumulada, sino por un ajuste fino del dibujo, de los perfiles y de los roles que el seleccionador quiere para su ataque. Un descarte doloroso, pero estratégico.
El destino del juvenil, atado a tres pruebas clave
El futuro inmediato de Mastantuono se cruza con otro frente de preocupación: las pruebas físicas de Nahuel Molina, Nico González y Gonzalo Montiel. Los tres arrastran problemas y pasarán exámenes específicos que definirán si están o no en condiciones de afrontar el torneo.
Ahí se abre una rendija. Si alguno de ellos no supera las evaluaciones dinámicas programadas por el cuerpo técnico y médico, se liberarán huecos que obligarán a recalibrar la lista. Y en ese rediseño podrían aparecer oportunidades inesperadas para perfiles como el del atacante de 18 años.
La ecuación es simple y cruel: si los tres defensores y volantes superan los test, el margen para apuestas jóvenes en otras zonas del campo se reduce al mínimo. Si alguno se cae, se reabre el debate interno sobre qué tipo de recambio necesita más la campeona del mundo.
El reloj corre para la campeona
Argentina, vigente campeona, necesita llegar con todas las piezas afinadas antes de empezar la defensa del título en el Grupo J, donde le esperan Argelia, Austria y Jordania. No hay tiempo para dudas físicas ni para experimentos que no estén respaldados por rendimiento inmediato.
Mientras el cuerpo técnico ajusta la lista y mide cada decisión con bisturí, Mastantuono entrena, espera y mira de reojo el tablero de lesiones ajenas que puede cambiar su destino. Su caso resume el nuevo ecosistema de la selección: ya no alcanza con prometer, hay que encajar.
En unos días se sabrá si el Mundial se convierte en el punto de partida de su historia grande con la Albiceleste o en una primera gran lección de lo que significa competir por un lugar en la selección campeona del mundo.






