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Liverpool refuerza su ataque: Munoz y Diomande en la mira

Liverpool no está tanteando el mercado. Está atacándolo. Tras cerrar el fichaje de Victor Munoz desde Osasuna por 34,5 millones de libras, el club de Anfield ha puesto sobre la mesa su siguiente jugada: está dispuesto a llegar hasta los 86 millones por Yan Diomande, la nueva joya de RB Leipzig.

No es un simple ajuste de plantilla. Es el inicio de la era post-Mohamed Salah.

El golpe a Newcastle: Munoz cambia de rumbo

En Newcastle todavía se preguntan qué pasó. Tenían un acuerdo con Osasuna: 33,3 millones de libras, divididos en 29 millones fijos y 4,3 en variables. El jugador había dado el “sí”, las condiciones personales estaban pactadas, las comisiones de los agentes también. Incluso se movían ya los hilos para un reconocimiento médico en Estados Unidos.

Y entonces, el giro. Los representantes de Munoz pidieron esperar. Liverpool, que nunca se había bajado de la mesa, apretó. Y el extremo español, de 22 años, acabó eligiendo Anfield.

Newcastle vuelve a quedarse con la herida abierta frente a los de rojo, como ya ocurrió con Alexander Isak y Hugo Ekitike el verano pasado. Ahora tratan de entender qué cambió en las últimas 24 horas. La realidad es que Liverpool, esta vez, se movió con más decisión y más atractivo deportivo.

Munoz firma por seis años. Un contrato largo, pensado para ser pieza estructural, no simple complemento.

Munoz, la navaja suiza que quería Iraola

El fichaje de Munoz encaja directamente en el plan de Andoni Iraola. Liverpool buscaba flexibilidad en la línea ofensiva. El internacional español la ofrece de sobra: su hábitat natural es la banda izquierda, pero puede jugar en la derecha y también por dentro, atacando los espacios centrales.

Es un extremo directo, rápido, agresivo en el uno contra uno. Justo el tipo de perfil que faltó en demasiados tramos de la temporada pasada, cuando las lesiones desfiguraron el ataque y el equipo perdió chispa en los metros finales.

Su polivalencia le da a Iraola algo que todo entrenador desea: soluciones distintas con el mismo jugador. Permite rotar sin perder nivel, aumentar la competencia interna y, al mismo tiempo, no bloquear el crecimiento de jóvenes como Rio Ngumoha, a quien dentro del club siguen viendo con un futuro enorme.

El recorrido de Munoz no es menor. Pasó por las academias de Barcelona y Real Madrid. Carlo Ancelotti le dio su debut en LaLiga en mayo de 2025, sustituyendo a Vinicius Junior en un Clásico ante el Barça. Después, Osasuna apostó fuerte por él con un contrato de cinco años. La última temporada firmó 34 partidos de liga, con seis goles y dos asistencias. Números sólidos para un jugador aún en formación, pero con colmillo de élite.

Diomande, la gran apuesta: 86 millones y una puja feroz

El movimiento por Munoz no cierra, ni mucho menos, la puerta a Yan Diomande. Dentro del plan deportivo, el marfileño de 19 años sigue siendo el objetivo número uno para reforzar las bandas este verano. La idea es clara: no se trata de un fichaje u otro, sino de varios atacantes para compensar la salida de Salah y rearmar el frente ofensivo.

Liverpool ha mostrado disposición a llegar a los 86 millones de libras. Una cifra enorme. Según información desde Alemania, RB Leipzig quiere bastante más. El club de la Bundesliga sabe lo que tiene entre manos y no está dispuesto a regalarlo. Su intención es retener a Diomande al menos una temporada más, con una mejora de contrato incluida sobre su actual salario, en torno a las 33.000 libras semanales.

Leipzig lo fichó desde Leganés el verano pasado por 17,3 millones de libras. Un año después, su valor se ha disparado. Y con razón.

Diomande ha sido una revelación en Alemania: eléctrico, imprevisible, casi imposible de defender cuando arranca. Tiene lo que no se enseña. Y está aprendiendo rápido todo lo demás. Marcó en dos de sus apenas seis partidos con Leganés al final de la temporada de descenso, contra Espanyol y Valladolid. Aquella breve muestra bastó para que Leipzig invirtiera 20 millones de euros. Desde entonces, su crecimiento ha sido exponencial.

Los grandes de Europa ya llaman a su puerta. París Saint-Germain es solo uno de los clubes que lo quieren este verano. No es una subasta cualquiera. Es una carrera entre gigantes.

Si Liverpool llegara a cerrar la operación por 86 millones, pulverizaría el récord de traspaso de un adolescente en la Premier League, superando los 58,9 millones que pagó Manchester United por Leny Yoro en el verano de 2024. Un mensaje directo al mercado: el relevo generacional en Anfield no será tímido.

Iraola, Salah y un ataque en reconstrucción

La llegada de Iraola ha acelerado muchas decisiones. Su conocimiento profundo de LaLiga influyó en la apuesta por Munoz, a quien conoce bien por su trayectoria en España. Y su idea de juego, intensa, vertical, exige extremos capaces de vivir en el uno contra uno, de correr hacia adelante y no solo de combinar por dentro.

En ese contexto, la marcha de Salah no se puede sustituir con un solo nombre. Hace falta volumen, variantes, piernas jóvenes. Munoz es una pieza. Diomande, si llega, sería otra de un calibre superior.

Liverpool no quiere quedarse corto. El objetivo es tener una línea ofensiva capaz de sostener un calendario largo, con margen para las lesiones y con competencia real por cada puesto. El recuerdo de la última temporada, con tramos marcados por ausencias clave, está demasiado fresco.

El caso Chiesa, en punto muerto

En medio de este rediseño aparece un nombre propio: Federico Chiesa. Su futuro ya era incierto antes de que se abriera el mercado. Bajo Arne Slot apenas tuvo protagonismo en la Premier League: solo una titularidad. Con Iraola, desde dentro del club se cree que el italiano encaja mejor en el nuevo modelo, más agresivo y directo.

Pero la teoría choca con la realidad del mercado. La llegada de Munoz y la alta probabilidad de otro fichaje en su misma zona complican seriamente las opciones de que Chiesa tenga un rol más grande. El extremo, de 28 años y con dos temporadas de contrato por delante, quiere ser titular habitual. En Italia hay interés por recuperarlo. Y, hoy por hoy, el camino hacia minutos importantes en Anfield se le estrecha.

Liverpool no ha tomado una decisión definitiva, pero el tablero se mueve en su contra.

Un verano para cambiar de piel

Entre Munoz ya firmado, Diomande en el punto de mira y el futuro de Chiesa en el aire, el verano de Liverpool se ha convertido en una operación a gran escala sobre su ataque.

No es un simple parche tras la salida de Salah. Es una reconstrucción profunda, con apuestas millonarias por talento joven y versátil, y con un entrenador nuevo que quiere un equipo más rápido, más agresivo y menos previsible.

La pregunta ya no es si Liverpool se va a mover. La cuestión es hasta dónde está dispuesto a llegar para que la próxima gran estrella de Europa vista de rojo.