Lamine Yamal brilla en el Mundial: España arrasa 4-0 a Arabia Saudí
España necesitaba algo más que una victoria. Necesitaba una declaración. Y en Atlanta la firmó con trazo grueso: 4-0 a Arabia Saudí, fútbol afilado y la sensación de que La Roja, por fin, ha llegado al Mundial 2026.
Venía herida. El 0-0 ante Cabo Verde había dejado dudas, ruido y un punto de frustración en el ambiente. Un empate que “escuece”, como reconocería después Lamine Yamal. Esa espina se notó desde el primer minuto. España salió como si el torneo empezara de verdad esta noche.
Un inicio eléctrico y un niño que ya manda
Lamine Yamal volvió al once tras su irrupción en el debut y tardó segundos en justificarlo. Primer desborde, primer centro, Arabia replegada. España giraba la pelota con una precisión que recordó a sus mejores tiempos, pero con algo que había faltado ante Cabo Verde: profundidad, colmillo.
El gol llegó al minuto 11 y no fue una obra de arte de museo. Fue de delantero de área. Centro tenso de Mikel Oyarzabal desde la izquierda, balón que cruza el área pequeña y Yamal, casi sin ángulo en el segundo palo, mete la punta de la bota y lo empuja dentro. Gol de pillo, de olfato. Su primer tanto en un Mundial en su primera titularidad mundialista.
Cuando la pelota entró, España ya había encadenado 39 pases en la jugada. Ninguna selección había hilado tanto antes de marcar en este torneo. El dato explica bien lo que fue la primera parte: control, ritmo alto, y esta vez, agresividad.
Yamal lo había advertido después en DAZN: el plan era jugar solo un tiempo, ayudar, golpear y descansar. Cumplido al detalle.
Oyarzabal, doblete relámpago y casi un hat-trick
El 1-0 liberó a España. La tensión se transformó en confianza. Y el que olió la sangre fue Oyarzabal.
Al 21’, en una acción embarullada, el balón se quedó suelto en el segundo palo tras un barullo en el área. El delantero apareció donde aparecen los que viven del gol: empujó casi a ras de césped el 2-0. No fue bonito, fue útil. Y a España le daba algo que no había tenido en su debut: tranquilidad.
Dos minutos después, otro golpe. Arabia Saudí, grogui, se vio arrollada. Centro raso, balón que le cae a Oyarzabal de nuevo cerca del área pequeña y definición más limpia, más propia de su repertorio. 3-0 en el minuto 23. España se convertía en la primera selección desde Alemania en 2014 en marcar tres goles antes del minuto 25 en un partido mundialista.
Pudo llegar el hat-trick antes de la pausa de hidratación. Un error de Mohammed Al Owais en la salida dejó a Oyarzabal de cara a puerta. Controló y, de primeras, buscó la escuadra. El balón besó la parte alta del larguero. El estadio ya cantaba el tercero en su cuenta.
Luis de la Fuente no forzó. El técnico, que celebró sus 65 años el domingo, leyó el partido con frialdad: Oyarzabal y Yamal, los dos hombres del encuentro, al banquillo al descanso. Había hecho el daño. Y lo que viene por delante exige piernas frescas.
De la Fuente ajusta: más verticalidad, más colmillo
El seleccionador llevaba días dándole vueltas al empate ante Cabo Verde. Lo reconoció después: faltó verticalidad, faltó intensidad. En Atlanta, el mensaje se vio desde el primer minuto.
España apretó arriba, ahogó la salida saudí y encerró a su rival en su área. Los tiros llegaron pronto, las llegadas también. El equipo no se conformó con sobar el balón; lo dirigió siempre hacia adelante. Se trataba de recuperar la esencia… pero con un punto más de agresividad.
“Desde el primer minuto estábamos sofocando al rival y metiéndolo en su área”, explicó De la Fuente en DAZN. Eso fue exactamente lo que se vio.
El cuarto, a la fuerza… y la racha más amarga
Tras el descanso, el ritmo bajó un punto. Era inevitable. El marcador, el calor, las rotaciones. España siguió mandando, pero sin la misma furia del primer tiempo. Aun así, el cuarto cayó.
En el 49’, córner al primer palo, peinada en el área y aparición de Marc Cucurella en el segundo. Su disparo lo sacó bien Al Owais, pero la fortuna se alió con España: el rechace pegó en Hassan Al Tambakti y se coló en su propia portería.
Otro autogol en este Mundial. Ya van ocho, con la fase de grupos todavía en su ecuador. Una cifra que solo supera la edición de 2018 y que convierte este torneo en una pesadilla estadística para los defensas. El central saudí se sumó a una lista que nadie quiere encabezar.
España, mientras tanto, siguió administrando el partido con calma, sin necesidad de pisar el acelerador.
El quinto que no fue y un aviso para el resto
Quedaba un último giro. En el tiempo añadido, Ferran Torres cazó un centro de Fabián Ruiz y mandó el balón a la red. Era el 5-0, la guinda a una noche perfecta. O eso pareció.
El VAR entró en escena. Revisión larga, interminable. Al final, fuera de juego y gol anulado en el 90+5’. El marcador se quedó en 4-0, pero la sensación no cambió: España había pasado por encima de Arabia Saudí.
El triunfo coloca a La Roja en lo más alto del Grupo H, a la espera del duelo entre Uruguay y Cabo Verde. Arabia Saudí, hundida por la goleada, cae al fondo de la clasificación.
“Ahora sí hemos llegado”
Lamine Yamal lo resumió sin rodeos tras el encuentro. El primer partido “no fue realmente nosotros”. Este sí. Un gol, media parte de pura electricidad, desbordes, centros, tiros. Y una frase que suena a aviso: “Ahora hemos llegado y vamos a por más”.
De la Fuente, por su parte, insistió en la importancia del paso dado. Destacó que Yamal ya está “en perfectas condiciones” para asumir partidos completos, y elogió a Oyarzabal, que arrastraba una pequeña molestia pero volvió a responder con una actuación “excepcional”.
España necesitaba una noche así. Necesitaba que su talento se notara, que su estrella emergente tirara del grupo, que su entrenador encontrara la tecla de la verticalidad sin perder el control.
Lo consiguió. El siguiente examen se llama Uruguay. Será duro, será distinto. La cuestión ahora es otra: ¿es este el punto de partida de una candidatura real… o solo el primer destello de un equipo que aún está aprendiendo a mirarse como favorito?






