Fichajes que transformaron la WSL
Chiamaka Nnadozie, el muro que transformó a Brighton
Chiamaka Nnadozie, el muro que transformó a Brighton
Hay porteras que paran. Y hay porteras que cambian equipos. Chiamaka Nnadozie pertenece a la segunda categoría.
Llegó a Brighton el verano pasado y, en menos de un año, alteró la fisonomía de un equipo que defendía mal y sufría más. De encajar 41 goles en 22 partidos en la temporada 2024-25, las ‘Seagulls’ pasaron a recibir solo 27 en 22 encuentros. El dato no engaña: la nigeriana ha sido la mejor guardameta de la WSL este curso.
Dario Vidosic se enamoró de su agresividad en la portería, de esa forma de adelantarse, de mandar desde el área como si el partido se jugara siempre dos segundos por delante en su cabeza. Nnadozie mantuvo esa seña de identidad en Inglaterra y la elevó. A partir de ahí, todo se ordenó detrás. Menos dudas, menos nervios, más seguridad. Brighton encontró en ella algo que no se compra todos los veranos: una líder silenciosa que decide puntos con las manos.
Kerstin Casparij, el motor de un campeón
En el otro extremo de la tabla, otra incorporación se hizo imprescindible. Kerstin Casparij firmó una temporada que la coloca en la élite absoluta de la WSL. Ninguna jugadora dio más asistencias en la liga.
La lateral de Man City no solo repartió siete pases de gol. También añadió tres tantos propios, su mejor registro goleador en liga. Diez acciones decisivas que explican mucho del City de Andrée Jeglertz: vertical, agresivo, directo. Casparij fue banda, desborde, último pase y, sobre todo, fiabilidad en los grandes escenarios. Siete de esos diez goles y asistencias llegaron ante rivales del ‘top 4’. Cuando ardía el césped, ella aparecía.
Y no descuidó la otra cara del oficio. Subió y bajó la banda derecha sin descanso, sostuvo su zona en defensa y dio equilibrio a un equipo que terminó levantando el título. Una lateral moderna para un campeón que necesitaba precisamente eso.
Toko Koga y Jade Rose, la nueva guardia del centro de la zaga
La WSL también ha descubierto este año a dos centrales destinadas a marcar época. Toko Koga aterrizó en Tottenham como una incógnita de 19 años. Nueve meses después, se ha convertido en una de las mejores centrales del campeonato.
Su técnico, Martin Ho, lo resumió con claridad: una jugadora de 20 años actuando como si llevara una década en la élite. Madurez, lectura, serenidad. Koga ganó el premio de la afición adulta a Jugadora de la Temporada del club y dejó la sensación de estar apenas en el prólogo de una carrera enorme. Para Spurs, para Japón, para una WSL que ha encontrado en ella un pilar sobre el que construir.
En Manchester, Jade Rose ha seguido un camino parecido, pero con la presión añadida de vestir la camiseta de un aspirante al título. La canadiense necesitó unas semanas para entrar en el once de Jeglertz. Una vez dentro, no se movió: jugó todos los minutos desde su irrupción hasta el final, en la temporada que devolvió el título de la WSL al City diez años después.
Su compañera Khadija Shaw, Bota de Oro de la liga, la definió como una futura candidata a mejor defensora del mundo. Y lo que se ha visto este año respalda esa idea: personalidad en salida de balón, contundencia en duelos, calma en los momentos de mayor tensión. Rose no ha parecido una debutante, sino el tipo de central sobre el que se construyen proyectos campeones.
Katie McCabe, la brújula total de un Arsenal golpeado por las lesiones
En Arsenal, la versatilidad tuvo nombre propio: Katie McCabe. La irlandesa fue lateral izquierda, central y centrocampista, según lo pedía la emergencia de una defensa castigada por las lesiones. Aun así, el equipo terminó con la zaga menos goleada de la WSL.
En su posición natural de lateral, McCabe volvió a demostrar por qué es una especialista en dominar las dos áreas. En ataque, se situó entre las cinco mejores de la plantilla en pases clave y envíos precisos en el último tercio. En defensa, también en el ‘top 5’ del equipo en entradas, despejes, interceptaciones y bloqueos. Un equilibrio que pocos perfiles en la liga pueden ofrecer.
Por eso su salida al final del curso dolió tanto a la afición ‘gunner’. No solo se marcha una líder, sino una jugadora capaz de mejorar, de golpe, la defensa y el ataque de un rival directo como Man City.
Yui Hasegawa, el cerebro que lo ve todo
Hay futbolistas que hacen fácil lo imposible. Yui Hasegawa es una de ellas. Pequeña de estatura, gigante en influencia.
Cuando llegó a Man City en 2022, lo hizo como una especie de mediapunta. El club la reconvirtió en mediocentro posicional para ocupar el vacío que había dejado Keira Walsh rumbo a Barcelona. El riesgo era enorme. El resultado, todavía más. Hasegawa se ha asentado como una de las mejores mediocentros del mundo.
Esta temporada lo confirmó de manera rotunda. Fue el metrónomo del campeón: leyó el juego como pocas, barrió metros en defensa y se implicó más cerca del área rival. Therese Sjögran, directora de fútbol del City, la colocó a la altura de Walsh y Patri Guijarro. Sobre el césped, la japonesa respondió con actuaciones que sostuvieron al equipo en los tramos más exigentes del curso. Su renovación hasta 2029 no es un premio; es una necesidad estratégica.
Vivianne Miedema y Alessia Russo, el arte de reinventarse
Man City también encontró oro en una decisión táctica que ya había asomado en el pasado: retrasar a Vivianne Miedema. Gareth Taylor lo probó la temporada anterior, con destellos pero sin equilibrio colectivo. Entre lesiones y desajustes, la idea nunca terminó de cuajar.
Con Jeglertz, el dibujo cambió de sentido. El técnico dio con la fórmula para liberar a la neerlandesa en una zona intermedia desde la que castigar. El resultado: 15 goles y asistencias combinados, la tercera mejor cifra de la WSL, pese a perderse los últimos tres partidos. Su entendimiento con Shaw desarmó defensas una y otra vez. La máxima goleadora histórica de la liga volvió a sonreír tras tres años marcados por problemas físicos. Y la WSL recuperó a una de sus grandes estrellas en plenitud.
En el norte de Londres, Alessia Russo firmó su temporada más completa con Arsenal. Alternó el rol de ‘9’ con el de mediapunta, actuando por detrás de Stina Blackstenius. En ambos registros, produjo. Terminó el curso con 13 goles y seis asistencias, solo superada por Shaw en acciones de gol directas.
Su adaptación al puesto más retrasado tuvo un efecto colateral significativo: la sueca también firmó su mejor campaña en la WSL. Con Blackstenius renovada y Michelle Agyemang llamando a la puerta del primer equipo, las prestaciones de Russo como segunda punta abren un abanico de variantes ofensivas para los próximos años. Eso sí, cuando le tocó liderar el ataque, respondió igual: mejoró su instinto en el área, su variedad de remates y su frialdad ante la portería. Una delantera en pleno crecimiento, en un equipo que necesita precisamente ese tipo de evolución.
Kirsty Hanson, la conversión perfecta
A los 27 años, muchas jugadoras ya están asentadas en un rol. Kirsty Hanson decidió cambiarlo. De extremo a delantera. Y la apuesta no pudo salir mejor.
Bajo la pizarra de Natalia Arroyo, pasó a moverse por zonas interiores y explotó. Doce goles en 21 partidos, tercera en la carrera por la Bota de Oro de la WSL. Lo más llamativo: los firmó con un registro de goles esperados de apenas 6,7. Es decir, convirtió mucho más de lo que el modelo preveía. Un 21% de acierto en sus disparos, por encima de nombres como Russo, Shaw o Sam Kerr, y solo por detrás de un puñado de jugadoras con al menos diez tiros.
Su temporada ha sido una revelación. La gran incógnita ahora no es si puede sostener este nivel, sino hasta dónde puede llegar en su nuevo rol con Escocia y con su club.
Khadija Shaw, la ‘9’ total que se despide como campeona
En el área, Khadija Shaw no discute. Sentencia. Lleva años instalada en la conversación sobre la mejor delantera del fútbol femenino y este curso ha reforzado esa candidatura con números demoledores: 21 goles en 22 partidos, tercera Bota de Oro consecutiva y, por fin, un título de la WSL en su palmarés.
Por el camino dejó registros para la historia, como el triplete más rápido de la liga, logrado en el 5-2 ante Tottenham en marzo. Aquel día, Martin Ho, técnico ‘spur’, la definió como “la mejor delantera del mundo por mucho”. Enumeró virtudes: remate de cabeza, definición con ambas piernas, juego de espaldas, asociaciones, movimientos. No exageraba.
Shaw no solo marca. También defiende. Ayuda en su propia área con su potencia aérea, presiona la salida rival y fija centrales para que el resto del ataque tenga espacio. Es una ‘9’ total. Por eso su probable salida de Man City desconcierta tanto desde la óptica del club. Se va la pieza que ha convertido al campeón en un equipo temible en las dos áreas.
Lauren Hemp, la amenaza constante
Las cifras puras pueden engañar. Lauren Hemp no vivió su temporada más prolífica en goles y asistencias, pero su impacto en el título del City fue enorme.
Indiscutible en un equipo donde las bandas están carísimas, lideró la liga en pases clave y grandes ocasiones creadas. Seis asistencias, solo superada por Casparij y Lynn Wilms, son la parte visible de un trabajo constante: encarar, romper líneas, obligar a las defensas a bascular hacia su lado y abrir huecos para el resto.
Su compromiso sin balón fue igual de importante. Cuando el plan exigió sacrificio defensivo, Hemp respondió. Retrocedió, cerró su banda, ayudó a su lateral. En una temporada en la que City por fin volvió a reinar en la WSL, su despliegue fue una de las razones silenciosas del éxito.
Porteras que cambian sistemas, centrales que parecen veteranas, mediocentros que mandan sin levantar la voz, delanteras que se reinventan y otras que se despiden en la cima. La WSL 2025-26 ha dejado una certeza: el nivel individual crece a una velocidad que obliga a todos a reaccionar.
La pregunta es quién será capaz de seguir este ritmo cuando el balón vuelva a rodar.






