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Brasil busca liderato con Neymar y la ausencia de Raphinha

Brasil aún no ha visto a Neymar en acción en este Mundial 2026, pero su figura ya pesa sobre el torneo. No ha entrado en las convocatorias para el 1-1 ante Marruecos ni para el 3-0 frente a Haití, sin embargo, cada paso suyo en el campo de entrenamiento ha cambiado el aire en la concentración. El vestuario lo siente. Y lo agradece.

Lucas Paquetá lo dejó claro en rueda de prensa. No hablaba solo un compañero; hablaba alguien que conoce bien lo que significa compartir camiseta con un futbolista que ha marcado una era en la selección.

“Estamos todos muy felices de verlo entrenar y de tenerlo de nuevo en el campo con nosotros. Neymar es un jugador muy importante para la selección brasileña”, recordó el mediocampista. “Tiene una historia extraordinaria con esta camiseta y todavía puede ayudarnos mucho. Estamos contentos de que esté de vuelta y esperamos que pueda estar disponible lo antes posible para contribuir con el equipo”.

Si el regreso de Neymar ilumina el horizonte, la lesión de Raphinha lo oscurece. El extremo del Barcelona, con problemas en los isquiotibiales, se ha caído del plan ofensivo y ha dejado un hueco difícil de llenar en el costado derecho. Brasil pierde desborde, ritmo y una pieza clave en la circulación de tres cuartos hacia adelante. Nadie en la concentración se atreve a poner fecha a su vuelta.

Paquetá, esta vez, cambió el tono. Menos análisis, más respaldo.

“Ahora mismo tiene el apoyo de todo el grupo. Estamos a su lado y vamos a hacer todo lo posible para ayudarle durante su recuperación”, aseguró sobre Raphinha. “Es un tipo que trabaja muchísimo y estoy seguro de que hará todo lo posible para volver lo antes que pueda. Sobre su importancia, poco más hay que decir. Viene de temporadas extraordinarias y también ha crecido mucho con la selección”.

Respeto total a Escocia, sin concesiones

Con cinco títulos mundiales a la espalda y el liderato del Grupo C en la mano, Brasil podría caer en la trampa de la autosuficiencia. Paquetá se encargó de cerrarla antes de que alguien intentara abrirla. El siguiente reto llega en el Miami Stadium, ante una Escocia que persigue algo histórico: meterse por primera vez en su historia en las rondas eliminatorias.

Para los europeos, puntuar ante Brasil puede cambiarlo todo. Para la ‘Seleção’, cualquier tropiezo puede costar caro.

“Todos los equipos en el Mundial merecen respeto. Hay que estudiarlos y prepararse de la mejor manera posible para enfrentarlos”, subrayó el excentrocampista del West Ham. “Tenemos un gran respeto por Escocia, pero también sabemos que tenemos que hacer nuestro juego y seguir lo que el entrenador nos pide. Independientemente del rival, nuestro objetivo en cada partido es ganar”.

No hay concesiones en el discurso. Ni una palabra que suene a exceso de confianza. Escocia, con el sello de Steve Clarke, se ha ganado el derecho a que nadie la mire por encima del hombro.

Un grupo al rojo vivo y un regreso que puede cambiarlo todo

Brasil manda en el Grupo C con cuatro puntos, empatado con Marruecos pero por delante gracias a la diferencia de goles. La matemática es sencilla y, al mismo tiempo, implacable: solo la victoria garantiza conservar la cima. Al otro lado del cuadro, Marruecos se mide con una Haití ya eliminada, pero con margen para aguar la noche a cualquiera.

El margen de error se estrecha. Las fases de eliminación directa se asoman y la ‘Seleção’ todavía busca una versión más pulida tras un arranque irregular. Ha mostrado chispazos, pero no continuidad. Goles, pero también lagunas.

En medio de ese proceso, un posible regreso se convierte en símbolo. Si Neymar recibe el visto bueno para jugar, firmará su primer partido oficial con Brasil desde 2023. No es solo un dato estadístico: es el regreso del líder futbolístico y emocional de una generación a la escena grande.

La pregunta ya no es solo si Brasil mantendrá el primer puesto. Es otra, más profunda: ¿hasta dónde puede llegar esta selección cuando su número 10 vuelva a pisar el Mundial en un partido que cuente de verdad?