Alemania cae ante Paraguay: el fracaso de Wirtz en el Mundial
Alemania no solo cayó eliminada del Mundial en Boston. Se le vino abajo un mito. Por primera vez en su historia, la Mannschaft perdió una tanda de penaltis en una Copa del Mundo. Paraguay, número 41 del ránking FIFA, firmó el golpe del torneo y dejó al descubierto a un equipo que venía de golear 7-1 a Curazao y que se creía de vuelta entre los grandes.
En medio de los restos del naufragio, un nombre resuena con más fuerza que el resto: Florian Wirtz.
De asistente brillante a señalado
El jugador de Liverpool, fichado por 116 millones, llegó al Mundial como una de las grandes caras de esta nueva Alemania. Salió de Boston como uno de los principales señalados.
Wirtz dejó una asistencia exquisita en el partido, un centro medido que Kai Havertz peinó a la red para igualar el tanto inicial de Julio Enciso. Un gesto de clase, sí. Pero nada más. Cuando el partido pedía jerarquía, pausa, personalidad en los metros finales, el 10 alemán se diluyó.
Alan Shearer, en el programa de Netflix The Rest is Football, no tuvo reparos en ponerle nombre y apellidos al fracaso: “Tienen calidad en nombres y sobre el papel, pero no rindieron”, arrancó, antes de apuntar directamente al mediapunta. Para el exdelantero inglés, la temporada del alemán en Liverpool ha sido “terrible” y su Mundial, una continuidad de esa decepción.
Shearer no se quedó solo con Wirtz. Recordó el flojo curso de Leroy Sané y la necesidad de recurrir a Denis Undav para buscar algo de vida en el área. El mensaje era claro: el cartel de estrellas no se tradujo en rendimiento cuando el escenario dejó de ser Curazao y pasó a ser un cruce a cara o cruz.
Micah Richards trató de defender al futbolista de Liverpool, recordando el precio de su traspaso y definiéndolo como “superestrella”, pero Shearer cortó en seco: “¿Qué ha hecho esta temporada?”. El debate retrató a la perfección la sensación en torno a Wirtz: talento indiscutible, impacto muy discutido.
Un partido que lo tenía todo… menos oficio alemán
El guion del encuentro fue cruel para Alemania. Paraguay golpeó primero con Enciso en la primera parte, helando a una selección que venía crecida por su arranque de torneo. El tanto de Havertz, tras el envío de Wirtz, pareció devolver algo de lógica al marcador.
Jonathan Tah creyó firmar la remontada y el pase con un gol que desató la celebración alemana. Duró poco. El VAR intervino, los árbitros apreciaron falta previa sobre el guardameta Orlando Gill y el tanto se anuló entre la incredulidad de los jugadores de Julian Nagelsmann.
El partido se fue a los once metros, territorio históricamente seguro para Alemania. Esta vez, el peso de la historia no alcanzó.
Havertz falló. Nick Woltemade, delantero de Newcastle, también se topó con Gill. Paraguay tuvo dos match-balls desde el punto fatídico, pero Antonio Sanabria y Fabián Balbuena los desperdiciaron. Alemania respiró. Por tercera vez, el destino le ofreció una salida.
Y entonces falló Tah, que mandó su lanzamiento por encima del larguero. José Canale no perdonó. 4-3 en la tanda y un triunfo que Paraguay recordará durante generaciones.
Nagelsmann se aferra al cargo
El golpe va mucho más allá de una tanda de penaltis. Alemania acumula ya tres eliminaciones consecutivas antes de octavos en Mundiales. Para una selección que se consideraba referencia estructural, es una caída en cadena.
Nagelsmann, sin embargo, no piensa bajarse del barco por voluntad propia. “Cuando sales del Mundial después de jugar contra Paraguay es muy amargo. Duele mucho”, admitió. Reconoció sin rodeos que Alemania ya no forma parte de la élite: “No somos parte de los equipos de primera clase”.
El técnico fue consciente del clima en su país: “Si hoy hacemos una encuesta en Alemania, la gente no va a hablar de mí de forma positiva”. Aun así, lanzó su mensaje: no dimitirá. “No voy a dar un paso atrás solo porque estamos eliminados. Si la DFB quiere que continúe, voy a continuar. Sé cómo funciona esta industria y mucha gente ahora quiere que me vaya”.
En el estadio, Nagelsmann sí sintió respaldo. Agradeció el comportamiento de la afición desplazada, que alentó incluso tras la eliminación. Un contraste evidente con lo que le espera en casa.
Viejas glorias, juicio duro
Las palabras del seleccionador chocaron de frente con el análisis de dos exinternacionales alemanes. Thomas Hitzlsperger, en BBC One, fue tajante: “Es difícil explicar cómo Alemania llegó a este torneo con tantos problemas. Es inaceptable. No pinta bien para Nagelsmann. En los últimos meses no ha manejado bien las situaciones”.
El exjugador subrayó el contexto: con un formato de Mundial ampliado, caer tan pronto es un golpe inasumible para una potencia tradicional.
Arne Friedrich, en BBC Radio 5 Live, fue incluso más lejos: “Si consideras todo el torneo, la forma en que jugamos, es una derrota merecida. Nagelsmann tiene que afrontar las consecuencias. Es muy decepcionante, pero eso es el deporte. Yo diría claramente que el camino continúa sin Nagelsmann”.
Entre la autodefensa del técnico, la crítica feroz de las viejas generaciones y el señalamiento a figuras como Wirtz, Alemania se asoma a un verano incómodo. Ya no se trata solo de quién falla un penalti. La pregunta es otra: quién se atreve a reconstruir un gigante que ha olvidado cómo competir cuando el Mundial deja de ser un trámite y se convierte en un examen.





