golazohoy full logo

Torino remonta a Sassuolo en un emocionante partido de Serie A

Torino remontó en el Stadio Olimpico Grande Torino para imponerse 2-1 a Sassuolo en la jornada 36 de Serie A, en un partido de alto contenido táctico y emocionalmente muy marcado por los ajustes en la segunda parte. El 3-4-2-1 de Leonardo Colucci fue de menos a más, superando finalmente al 4-3-3 de Fabio Grosso gracias a una presión más agresiva tras el descanso, a la entrada de perfiles profundos desde el banquillo y a una mejor explotación de las segundas jugadas. El 0-0 al descanso dio paso a un intercambio de golpes que Torino gestionó mejor en términos de estructura, ocupación de carriles y lectura de los momentos del encuentro.

Disciplina

En el plano disciplinario, el registro fue claro y debe fijarse: Torino vio 4 tarjetas amarillas y Sassuolo 2, para un total de 6 amonestaciones. Desglose exacto según el orden de los eventos:

  • 38' Luca Lipani (Sassuolo) — Foul
  • 51' Luca Marianucci (Torino) — Foul
  • 63' Matteo Prati (Torino) — Foul
  • 86' Kristian Thorstvedt (Sassuolo) — Foul
  • 89' Niels Nkounkou (Torino) — Foul
  • 90+3' Gvidas Gineitis (Torino) — Foul

Secuencia de Goles

La secuencia de goles también siguió una lógica muy marcada por los cambios. Sassuolo golpeó primero en el 51', justo después de la amarilla a Luca Marianucci: Kristian Thorstvedt finalizó una acción elaborada, asistido por L. Lipani, culminando la buena circulación interior del 4-3-3 visitante. La reacción de Colucci fue inmediata: doble cambio en el 59', con D. Zapata (IN) por A. Njie (OUT) y M. Pedersen (IN) por V. Lazaro (OUT), modificando por completo el comportamiento de Torino en los carriles y en el área. El empate llegó al 66', cuando G. Simeone convirtió tras una acción en la que E. Ebosse apareció en zona alta para asistir, reflejo de la agresividad de los centrales en campo rival. Un minuto después, Matteo Prati, ya amonestado desde el 63', fue sustituido por E. Ilkhan (IN) al 67', consolidando un doble pivote más fresco. El 2-1 definitivo se produjo en el 70': M. Pedersen, recién incorporado, marcó tras asistencia de D. Zapata, simbolizando el impacto directo de los cambios de Torino.

En el otro banquillo, Fabio Grosso respondió en el 63' con un doble movimiento: D. Berardi (IN) por C. Volpato (OUT) y I. Kone (IN) por L. Lipani (OUT), buscando más filo exterior y conducción desde la segunda línea, pero sin alterar la estructura base del 4-3-3. Más tarde, a partir del 75', Sassuolo fue ajustando piezas (U. Garcia por J. Doig, M. Nzola por A. Pinamonti al 76' y D. Bakola por N. Matic al 84'), pero ya contra un Torino replegado en 5-4-1 en muchos tramos finales. La amarilla a Kristian Thorstvedt al 86' —Foul— reflejó la frustración de un interior obligado a perseguir más que a recibir entre líneas. En paralelo, Torino cerró el partido con dos sustituciones defensivas en el 86' (S. Kulenovic por G. Simeone y N. Nkounkou por R. Obrador), reforzando piernas frescas en banda y en primera línea de presión. Las últimas amarillas, a Niels Nkounkou en el 89' y a Gvidas Gineitis en el 90+3' —ambas por Foul—, evidenciaron un tramo final de contención agresiva para proteger la ventaja.

Táctica

Tácticamente, el 3-4-2-1 de Torino se sostuvo sobre A. Paleari como base de inicio corto y largo, una línea de tres centrales con E. Ebosse muy proactivo para saltar a zonas intermedias, y carrileros (V. Lazaro y R. Obrador inicialmente) con misiones asimétricas: Lazaro más profundo, Obrador más asociado. En fase ofensiva, N. Vlasic y A. Njie se movieron a la espalda del mediocampo de Sassuolo, generando superioridades entre líneas que, sin embargo, no se tradujeron en gol antes del descanso por falta de precisión final.

Los datos respaldan la intención: Torino terminó con 18 tiros (13 dentro del área) y un xG de 2.82, indicador de que el plan de acumular gente por dentro y cargar el área con G. Simeone primero y D. Zapata después fue eficaz. El 3-4-2-1 se convirtió muchas veces en 3-2-5 en ataque, con G. Gineitis y M. Prati primero —y luego E. Ilkhan— sosteniendo las vigilancias a transiciones, mientras los carrileros se proyectaban altos. La entrada de M. Pedersen por V. Lazaro reforzó el perfil de lateral-carrilero con mejor golpeo y lectura de los espacios de remate, algo que se vio claramente en su gol del 2-1.

Sassuolo, con su 4-3-3, aceptó tener más balón (52% de posesión, 480 pases con un 87% de acierto) pero no siempre lo tradujo en ventajas cualitativas. L. Lipani y N. Matic ofrecieron una base de circulación sólida, con Thorstvedt como interior de ruptura y llegada, lo que se reflejó en su gol. Sin embargo, la estructura sufrió cuando Torino elevó la presión tras el 0-1: los centrales S. Walukiewicz y T. Muharemovic se vieron forzados a jugar más directo hacia A. Pinamonti y A. Lauriente, reduciendo la capacidad de Sassuolo para instalarse en campo rival con calma. La sustitución de Lipani por I. Kone restó algo de control posicional en el mediocampo, ganando conducción pero perdiendo ancla táctica.

En portería, A. Paleari registró 5 paradas frente a las 2 de A. Muric. Este dato, unido al xG: 2.82 para Torino y 2.1 para Sassuolo, dibuja un partido donde los locales generaron más volumen y calidad de ocasiones, mientras que Sassuolo fue más selectivo pero igualmente peligroso cuando consiguió conectar sus tres de arriba. El índice defensivo de Torino, medido por tiros concedidos (14 totales, 11 en el área) y por la necesidad de intervenciones de Paleari, indica un bloque que sufrió, pero que compensó con agresividad en duelos (13 faltas, 4 amarillas) y buena protección del área en los minutos finales.

En términos de forma global, Torino mostró una evolución positiva dentro del propio encuentro: de un primer tiempo más especulativo a una segunda parte de alto ritmo y ajustes efectivos desde el banquillo. Sassuolo, pese a una posesión ligeramente superior y una circulación más limpia, no logró sostener la ventaja ni controlar las transiciones tras adelantarse. La diferencia en tarjetas —4 para Torino, 2 para Sassuolo— no fue un simple reflejo de desorden, sino de un plan local que, para remontar, aceptó vivir al límite en la intensidad de los duelos y en la gestión de los últimos minutos.