Mundial 2025: Regreso de Ivan Toney y decisiones de Tuchel
Cuando el Mundial arranque el 11 de junio habrá pasado un año y un día desde la última vez que Ivan Toney se puso la camiseta de Inglaterra. Entonces fueron apenas dos minutos, en aquella preocupante derrota amistosa ante Senegal en el City Ground del Nottingham Forest. Desde entonces, ni una sola convocatoria. Silencio absoluto.
Y, de repente, Thomas Tuchel gira el timón y recupera al delantero de 30 años de Al-Ahli como uno de los suplentes de Harry Kane. No para una gira de amistosos. Para un Mundial.
El regreso de Toney y el terremoto del puesto de ‘10’
Al final, una temporada por encima de los 40 goles en Arabia Saudí ha resultado imposible de seguir ignorando, por mucho que el propio seleccionador lo haya hecho durante doce meses. Toney, además, ha defendido que llega mejor preparado que muchos para el calor abrasador de Norteamérica. Argumentos no le faltan.
Más complicada aún era la decisión en la mediapunta. El dorsal 10 pedía una gran llamada, y Tuchel la ha hecho. Morgan Rogers tenía el billete prácticamente asegurado. Jude Bellingham, por su jerarquía y polivalencia, también. El filtro real quedaba entre Eberechi Eze, Cole Palmer, Phil Foden y Morgan Gibbs-White.
Que Gibbs-White se quedara fuera se daba casi por hecho pese a su gran momento: llevaba semanas etiquetado como “outsider”. Lo que nadie vio venir fue el doble portazo a Palmer y Foden. Una sacudida monumental que incendió las redes y dejó a los aficionados preguntándose cómo dos talentos de ese calibre podían ver el Mundial desde casa.
La realidad es más fría. Palmer ha vivido una temporada marcada por las lesiones, ha tenido muy poca continuidad con Inglaterra desde la Eurocopa 2024 y solo ahora empieza a parecerse al jugador que deslumbró en sus dos primeros cursos con Chelsea en la Premier League. Foden arrastra un bajón largo, tanto en su club como con la selección, desde aquella Eurocopa de hace dos años, cuando su rendimiento fue tan discreto que muchos pedían que saliera del once. Eze, en cambio, ha sobrevivido a una campaña irregular pero sólida en su estreno con Arsenal y se queda como único elegido de ese grupo.
Las dudas, claro, no se apagan. Gibbs-White, Palmer y Foden parecen, sobre el papel, recambios más peligrosos que varios de los que sí estarán en el banquillo. Tuchel, sin embargo, fue tajante al explicar el filtro en la mediapunta: quiso una plantilla equilibrada, no cinco ‘10’ forzados fuera de sitio. “¿A quién ayudaríamos con eso? ¿Al jugador? ¿A nosotros?”, planteó. Su respuesta fue un no rotundo.
Mainoo resurge, Alexander-Arnold se hunde
Pocos giros de guion tan bruscos como el de Kobbie Mainoo. A mitad de temporada, sus opciones de ir al Mundial parecían enterradas. Ruben Amorim, entonces técnico del Manchester United, lo había borrado del mapa convencido de que no encajaba en su defensa de tres. Mainoo llegó a valorar una salida en enero. Aguantó. Y le cambió la vida.
Con Michael Carrick como entrenador interino, el canterano de 21 años volvió directo al once. Encadenó actuaciones sobrias, se ganó un nuevo contrato y ayudó a devolver al United a la Champions en una segunda vuelta notable. Ese impulso le ha permitido imponerse a Adam Wharton y James Garner para quedarse con la última plaza en el centro del campo de Inglaterra. No parte por delante de Declan Rice ni de Elliot Anderson, pero ha ganado un sitio que hace unos meses parecía ciencia ficción.
En el lado opuesto del espectro está Trent Alexander-Arnold. Las señales eran claras desde hace tiempo, pero su ausencia duele igual. Sobre todo porque las lesiones en el lateral derecho parecían abrirle una rendija. Tuchel, sin embargo, volvió a darle la espalda y se decantó por Djed Spence, de Tottenham, como alternativa principal.
La decisión viene de lejos: el técnico ya lo había dejado fuera de la amplia lista de 35 jugadores para la ventana de marzo. Para Alexander-Arnold, de 27 años, se trata de un cierre amargo a una primera temporada decepcionante en el Real Madrid, club al que llegó desde Liverpool con la ambición de entrar en la conversación del Balón de Oro. Ahora ni siquiera entra en la conversación de Inglaterra.
Lo más duro para él es que el descarte llega pese a la lesión de Ben White y al hecho de que Tino Livramento apenas acaba de salir de sus problemas físicos. No juega con su país desde hace casi un año y, mientras Tuchel siga al mando, su futuro internacional queda seriamente comprometido. El entrenador asume el riesgo: sabe que su rango de pase podría ser oro contra defensas replegadas, pero ha vuelto a penalizar sus lagunas defensivas.
Chelsea, el gran beneficiado silencioso
Entre tanta polémica hay un hombre que sonríe en silencio: Xabi Alonso. El nuevo técnico de Chelsea empezará a trabajar en Cobham el 1 de julio y, contra todo pronóstico, tendrá casi a toda su colonia inglesa disponible para una pretemporada completa.
Reece James es el único jugador de Chelsea convocado por Inglaterra. Palmer se queda fuera, igual que Levi Colwill y el más periférico Trevoh Chalobah. Es un alivio para Alonso. Palmer ha convivido con problemas físicos durante todo el curso y Colwill acaba de reaparecer tras perderse casi toda la temporada por una rotura de ligamento cruzado anterior.
Después de que Joao Pedro, Andrey Santos y Estevao también quedaran fuera de la lista de Brasil de Carlo Ancelotti, todo apunta a que solo James, Marc Cucurella, Jorrel Hato, Enzo Fernández, Moisés Caicedo, Pedro Neto y Nicolas Jackson viajarán al Mundial con sus selecciones. Para un entrenador que aterriza en un vestuario nuevo, es casi un regalo.
Maguire, de “intocable” a descartado
Harry Maguire representa otro de los golpes simbólicos de esta lista. El central estaba convencido de que su regreso a la selección en el último parón internacional y su buena segunda mitad de temporada con el Manchester United le garantizaban plaza en el Mundial. Tuchel pensaba distinto.
El alemán ya había avisado en marzo: Maguire seguía muy abajo en su escala de centrales y no había cambiado de opinión. Algunos informes apuntan a que su ego preocupaba al cuerpo técnico, por su supuesta falta de disposición a aceptar un rol de suplente. Otros señalaban a sus limitaciones para sacar el balón jugado desde atrás, un punto clave en la idea de Tuchel.
La reacción del jugador, y de parte de su entorno, no ayudó a rebajar el ruido. Un día antes del anuncio oficial, Maguire publicó un mensaje en redes sociales en el que se declaraba “conmocionado y destrozado” por la decisión. Aseguró que estaba seguro de poder haber tenido un papel “importante” este verano con Inglaterra. El desahogo público no hizo sino reforzar la sensación de que el encaje personal con este grupo no era sencillo.
O’Reilly, la apuesta audaz en el lateral izquierdo
En medio del drama, una historia luminosa: la de Nico O’Reilly. A sus 21 años se ha convertido en la gran irrupción inglesa de la temporada 2025-26. Desde el costado izquierdo de la defensa del Manchester City ha firmado 15 participaciones de gol, una cifra descomunal para un lateral. Ahora está a punto de coronar su explosión con un Mundial como teórico titular en ese mismo costado.
La lógica indicaba que Lewis Hall o Myles Lewis-Skelly acompañarían al jugador del City en la lista para competir por ese puesto. Al final, ninguno ha entrado. O’Reilly queda prácticamente solo, con Spence como alternativa de emergencia pese a sentirse más cómodo en la banda derecha.
La apuesta tiene su riesgo: O’Reilly es, en realidad, centrocampista de formación. Inglaterra viajará sin un lateral izquierdo puro y Spence es diestro. Tuchel asume el desafío convencido de que el talento y la inteligencia táctica del jugador del City compensarán la falta de especialistas.
Una lista que puede marcar una era
Tuchel dejó claro desde su presentación que no temía tomar decisiones impopulares si eso le acercaba a un equipo moldeado exactamente a su gusto, capaz de ganar un Mundial. Esta convocatoria lleva su sello. Y también su riesgo.
Con el paso del tiempo, el alemán puede salir reforzado como el gran ganador de este ejercicio de autoridad. Pero si la campaña inglesa se considera un fracaso —y eso, en la práctica, significa no alcanzar al menos las semifinales— muchos señalarán este día, el de la confirmación de los 26, como el momento en que todo empezó a torcerse.
El núcleo duro del once está. La columna vertebral es reconocible. Sin embargo, las dudas se disparan al mirar el banquillo. Sin Jarrod Bowen, Palmer, Alexander-Arnold, Gibbs-White, Wharton ni Maguire, Inglaterra pierde perfiles capaces de agitar partidos cerrados en la última media hora. Jordan Henderson, Spence o Noni Madueke no despiertan el mismo entusiasmo.
Hay, eso sí, un efecto colateral que Tuchel valora: se apagan varias de las guerras internas que han acompañado a Inglaterra en torneos recientes. El once tipo se dibuja con nitidez, salvo en el rol de ‘10’, donde Bellingham y Rogers parecen destinados a repartirse los minutos. No habrá gritos para que Palmer sea titular, ni campañas para sentar a Foden, ni debates eternos sobre la posición ideal de Alexander-Arnold. Esa “claridad” que reclamó el seleccionador puede convertirse en un activo silencioso dentro del vestuario.
Ahora solo queda una incógnita, la que sobrevuela cada una de estas decisiones: ¿será esta lista el cimiento del gran salto de Inglaterra… o el documento que, dentro de unos años, se leerá como el principio del fin de la era Tuchel?






