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Mundial 2023: Portugal rinde homenaje a Diogo Jota en su debut

El Mundial en Norteamérica ya tiene a su primer gran protagonista: Lionel Messi. Un hat-trick del argentino, que alcanzó a Miroslav Klose como máximo goleador histórico del torneo y sumó su quinto tanto desde fuera del área en Copas del Mundo —igualando a Rivellino—, encendió una competición que esperaba un golpe así. Kylian Mbappé y Erling Haaland añadieron dos goles cada uno a una jornada de superestrellas.

Y como si el destino hubiera escrito el guion, hoy le toca a otro gigante. Cristiano Ronaldo se prepara para su estreno en este Mundial con Portugal. A sus años, sigue desafiando al calendario y a la lógica. Pero esta vez, el partido vale mucho más que tres puntos.

Portugal, un debut con brazalete y ausencia

El primer encuentro de Portugal desde la muerte de Diogo Jota no es un simple inicio de torneo. Es un duelo, un homenaje y una prueba emocional para un vestuario que todavía carga con el impacto de una tragedia que sacudió al fútbol europeo.

Jota, delantero de Liverpool y pieza clave de la selección, falleció el año pasado en un accidente de coche junto a su hermano André Silva, apenas dos semanas después de casarse con su pareja de toda la vida, Rute Cardoso, con quien tenía tres hijos. La noticia golpeó con fuerza a Anfield y a la selección portuguesa. Compañeros del club reconocieron que les costó concentrarse en el fútbol durante meses, atrapados entre la exigencia competitiva y un duelo que no terminaba de cerrarse.

En la concentración de Portugal, su nombre sigue presente. Roberto Martínez lo incluyó como miembro honorario de la convocatoria para este Mundial y el primer ministro portugués, Luís Montenegro, entregó a cada jugador una pulsera con su nombre junto al de Jota. No es un detalle simbólico más: el equipo planea lucirlas en el debut ante RD Congo en el Houston Stadium (NRG Stadium), a la 1 p.m. ET, tras asegurarse de que fueran aptas para usarse sobre el césped.

Vitinha lo explicó con sencillez ante los medios: recibieron las pulseras “con mucho cariño” y cada uno pudo decidir si las llevaría durante el día o en pleno partido. La mayoría ha elegido hacerlo también en el campo. No es solo un gesto. Es una forma de cargar con él, de convertir su ausencia en una motivación constante.

El peso, sin embargo, es enorme. Portugal afronta este Mundial con la presión habitual de un candidato y, al mismo tiempo, con la responsabilidad emocional de competir por el sueño de un compañero que siempre imaginó jugar una Copa del Mundo. Vitinha lo dejó claro en una entrevista con CNN Sports este año: quieren ganar no solo porque es el torneo que todos desean, sino también por él.

Ronaldo, el eterno dilema en un equipo de lujo

En lo futbolístico, todas las miradas apuntan a Cristiano. Ya no es el jugador que dominaba Europa, pero sigue siendo un imán para el gol y para el foco mediático. A su alrededor, Portugal presenta quizá el mejor centro del campo del torneo: Bruno Fernandes, Vitinha, Bernardo Silva y João Neves forman un núcleo que mezcla talento, ritmo y creatividad como pocos.

La gran incógnita es si Ronaldo sumará o restará a esa estructura. Su rendimiento en Qatar 2022 fue flojo, hasta el punto de acabar en el banquillo. Repetir esa decisión en el partido inaugural exigiría mucha valentía. El recuerdo de lo que hizo Messi anoche flota en el ambiente: la clase no caduca, y Cristiano sigue sabiendo cómo encontrar la red.

Enfrente, RD Congo no llega como simple comparsa. Es el claro “underdog”, sí, pero con argumentos. Yoane Wissa será la principal amenaza ofensiva, un delantero capaz de castigar cualquier despiste. El resto del bloque se apoyará en el orden y la compacidad, tratando de reducir espacios ante un rival que, si se siente cómodo entre líneas, puede destrozar a cualquiera.

El contexto extradeportivo añade una capa más de tensión: el país vive una grave crisis sanitaria por un brote de ébola que las autoridades sanitarias describen como potencialmente el peor de su historia si no se contiene. Más de 800 casos confirmados en una zona remota, densamente poblada y golpeada por la inseguridad y emergencias humanitarias. Todo eso viaja, invisible, con la camiseta de RD Congo.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos y el Departamento de Seguridad Nacional han impuesto restricciones de entrada y controles para pasajeros procedentes de RD Congo, Uganda y Sudán del Sur. La Organización Mundial de la Salud considera el riesgo muy alto en la zona afectada, bajo a nivel global. Durante el Mundial, los responsables sanitarios estadounidenses vigilan posibles brotes de varios virus, aunque ébola no figura como la principal amenaza: en fases tempranas se transmite con dificultad y, cuando un enfermo es muy contagioso, suele estar demasiado grave como para desplazarse o acudir a un estadio.

Inglaterra–Croacia, otra vuelta a la montaña rusa emocional

A las 4 p.m. ET, en el Dallas Stadium (AT&T Stadium) de Arlington, se abre otro capítulo de una historia conocida. Inglaterra y Croacia se cruzan de nuevo en uno de los duelos más atractivos de la fase de grupos.

Inglaterra llega con el peso habitual: seis décadas sin levantar el trofeo y la sensación de que, otra vez, hay talento suficiente para llegar lejos. Thomas Tuchel ha preferido la cohesión a la acumulación de nombres. Ha dejado fuera a figuras como Cole Palmer y Phil Foden, una decisión que ya ha generado debate, pero mantiene un eje de élite con Declan Rice, Jude Bellingham y Harry Kane como líderes en Norteamérica.

El problema tiene nombre balcánico. Croacia se ha convertido en una especie de némesis para los ingleses, con aquel recuerdo imborrable de la eliminación en semifinales del Mundial 2018. A sus 40 años, Luka Modrić sigue manejando los tiempos y sosteniendo el juego de la Vatreni, que confía en volver a incomodar, y quizá tumbar, a un aspirante que siempre parece vivir al borde de la épica… y del drama.

Ghana–Panamá: oportunidad histórica en Toronto

La jornada continúa a las 7 p.m. ET en el Toronto Stadium (BMO Field), donde Panamá encara su segunda participación mundialista con una meta muy simple y a la vez enorme: sumar su primer punto en un Mundial.

El recuerdo de 2018 todavía escuece. Tres derrotas en tres partidos y un 6-1 encajado ante Inglaterra dibujaron un estreno durísimo. Ahora, la afición panameña mira al duelo ante Ghana como la mejor oportunidad para cambiar la historia.

Ghana, durante años, pareció la gran candidata africana a romper el techo de cristal y convertirse en campeona del mundo. Desde aquel polémico adiós en cuartos de final en 2010, el equipo se ha estancado: no ha vuelto a superar la fase de grupos. Esta versión de las Black Stars no tiene la pegada de generaciones anteriores, pero cuenta con un Antoine Semenyo en plena forma en Manchester City, capaz de decidir un partido por sí solo.

La mala noticia para los ghaneses es la baja de Thomas Partey en el debut. Al centrocampista, de 33 años, le fue rechazada la solicitud de visado para Canadá, decisión ratificada por un juez federal canadiense esta misma semana, según la agencia Associated Press. Partey, que espera juicio por cargos de violación en el Reino Unido, podrá incorporarse a los dos encuentros restantes de la fase de grupos en territorio estadounidense.

Uzbekistán se estrena ante una Colombia con memoria

El cierre del día llega a las 10 p.m. ET en el Mexico City Stadium (Estadio Azteca). Uzbekistán, último debutante en saltar al escenario, busca algo que ninguno de los otros tres novatos ha logrado: ganar en su primer partido mundialista.

El equipo está dirigido por Fabio Cannavaro, mito italiano que levantó la Copa del Mundo en 2006. Su presencia en el banquillo ya es una declaración de intenciones. Los White Wolves no vienen a hacer turismo. En el césped, el nombre más reconocible es el de Abdukodir Khusanov, defensa de 22 años que se ha asentado como titular en Manchester City y ha dejado muy buenas sensaciones tanto en la Premier League como en la Champions.

Al otro lado espera una Colombia con experiencia y talento probado en este escenario. James Rodríguez, la gran irrupción del Mundial 2014, sigue siendo el cerebro creativo desde la mediapunta. A su alrededor, un Luis Díaz en estado de gracia llega como uno de los futbolistas más en forma del planeta esta temporada. Si el partido se abre, el espectáculo está casi garantizado.

Irán respira: Torabi, autorizado a seguir jugando

Fuera del césped, ninguna selección ha tenido un camino más enrevesado que Irán. Por las tensiones políticas, el equipo se ha visto obligado a instalar su base en México y viajar a Estados Unidos solo para disputar los partidos. El lío se complicó cuando uno de sus jugadores descubrió, tras el primer encuentro, que su visado había caducado.

El extremo Mehdi Torabi ya tiene solución. El Departamento de Estado de Estados Unidos le ha concedido un nuevo visado de entradas múltiples, lo que le permite disputar todos los partidos que le toque jugar en este Mundial. Un funcionario confirmó que, en cuanto detectaron el problema, trabajaron para garantizar que pudiera participar en cada encuentro.

El día arranca con Messi todavía flotando en el ambiente, Ronaldo preparado para desafiar al tiempo, una Portugal que juega con un vacío en el vestuario y un brazalete en la muñeca, y un puñado de selecciones que se juegan mucho más que un simple estreno. El Mundial, por fin, ha encontrado su pulso. Ahora falta saber quién será capaz de sostenerlo hasta el final.

Mundial 2023: Portugal rinde homenaje a Diogo Jota en su debut