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Messi no será titular ante Jordania: Scaloni lo reserva

Lionel Scaloni bajó el telón a la gran incógnita del domingo: Lionel Messi no será titular en el último partido de la fase de grupos ante Jordania. El capitán empezará en el banquillo y esperará su momento.

“Leo va a empezar en el banco. Leo va a entrar un poquito más tarde”, confirmó el seleccionador argentino en la previa. Sin más detalles. Sin pistas sobre el minuto en que podría saltar al campo ni sobre el once que enfrentará a una selección jordana que disputa su primer Mundial y que llega sin puntos tras dos derrotas.

Un lujo que Argentina se puede permitir

Argentina ya hizo los deberes. Las victorias frente a Argelia y Austria sellaron el pase a los dieciseisavos de final con una jornada de margen. Eso le permite a Scaloni algo casi impensado en otros tiempos: dosificar a Messi en un Mundial.

El contexto ayuda, pero también la lógica. La Albiceleste, si sueña con otra final, tiene por delante un camino largo y comprimido. El estreno en las eliminatorias será el próximo viernes en el sur de Florida y, en este Mundial de 48 selecciones, llegar al partido decisivo del 19 de julio implicaría disputar cinco encuentros en 17 días. Un maratón para cualquiera, incluso para Messi.

El rosarino arrastró una pequeña molestia en el isquiotibial durante su etapa reciente en Inter Miami, un contratiempo que condicionó parte de su preparación. No hay señales de que ese problema persista, pero en el cuerpo técnico no quieren tentar a la suerte cuando el torneo recién empieza a entrar en calor.

El Mundial de Messi: récord tras récord

La decisión de darle aire toma otra dimensión cuando se repasa lo que Messi viene haciendo en esta Copa del Mundo. Ha marcado los cinco goles de Argentina en los dos primeros partidos del grupo. Todos. Absolutamente todos.

Primero firmó su primer triplete mundialista en el 3-0 sobre Argelia, una actuación que le permitió alcanzar los 16 tantos en Mundiales y empatar el récord histórico que pertenecía al alemán Miroslav Klose. Luego, en el triunfo 2-0 ante Austria, volvió a golpear y dejó atrás al mítico delantero, quedándose en solitario con la plusmarca.

Hoy suma 18 goles en seis Mundiales, una cifra que hasta hace no mucho parecía de ciencia ficción. Klose necesitó 24 partidos para llegar a 16; Messi, con 28 encuentros, ya mira a todos desde arriba.

El escenario añade un toque simbólico: ese duelo ante Austria se jugó en el imponente estadio de los Dallas Cowboys de la NFL, el mismo que albergará el cierre del grupo frente a Jordania. El mismo césped donde Messi rompió el récord verá ahora cómo el nuevo rey de la tabla de goleadores arranca sentado, a la espera.

Mbappé, en la estela del récord

El trono de máximo artillero mundialista no está vacío de pretendientes. Kylian Mbappé también ha escalado a una velocidad feroz. El francés alcanzó los 16 goles tras anotar dos tantos en la victoria 3-0 de Francia sobre Irak, igualando la marca que antes ostentaban Klose y, por unas horas, Messi.

En este torneo, Mbappé suma cuatro goles, aunque se fue en blanco en el 4-1 ante Noruega, su último partido de la fase de grupos. El duelo de registros sigue vivo, pero hoy el argentino vuelve a marcar la diferencia.

Una máquina de romper marcas

Messi no solo lidera la tabla de goleadores históricos. También encabeza la de presencias. Con 201 partidos con la camiseta de Argentina, acumula un recorrido que ya no admite comparaciones en la historia de la selección.

En Mundiales, suma 28 encuentros, récord absoluto en la competición. Y mantiene una racha que lo coloca en una mesa reservada para muy pocos: ha marcado en seis partidos mundialistas consecutivos, algo que solo habían conseguido Just Fontaine, leyenda de Francia, y Jairzinho, mito de Brasil.

Son números que explican por qué Scaloni mide cada minuto de su estrella. No se trata solo de este Mundial, sino del peso acumulado de una carrera que lleva más de dos décadas al máximo nivel.

El cálculo frío detrás de una decisión caliente

Para el aficionado argentino, escuchar que Messi no será titular en un partido de Mundial siempre genera un pequeño impacto. Pero el contexto manda. Con la clasificación asegurada, con un rival debutante que llega golpeado y con un cuadro de eliminatorias que exigirá al límite a la plantilla, el cuerpo técnico apuesta por la prudencia.

El plan es claro: rotar, dar rodaje a quienes vienen con menos minutos y reservar a Messi para cuando el margen de error desaparezca. Si el partido se complica, el recurso está ahí, sentado en el banco, listo para cambiar la historia en un rato.

Si el encuentro se encarrila, Argentina ganará algo quizá igual de valioso que los puntos: descanso para su futbolista más determinante en un tramo del calendario que no concede respiro.

El estadio de los Cowboys volverá a mirar hacia el banquillo. Y la gran pregunta será cuánto tardará en ponerse de pie el hombre que ya convirtió cada Mundial en un capítulo más de su propia leyenda.