Jürgen Klopp evita hablar de Alemania tras eliminación del Mundial
La eliminación de Alemania del Mundial, a manos de Paraguay en una tanda de penaltis que dolerá durante años, encendió de inmediato el debate eterno: ¿y ahora qué con el seleccionador? El nombre de siempre, el que sobrevuela cada crisis del fútbol alemán desde hace una década, volvió a escena: Jürgen Klopp. Pero el exentrenador del Liverpool, ahora responsable global de fútbol en Red Bull, bajó el volumen de la conversación de un solo golpe.
“No he pensado en eso todavía”, respondió en MagentaTV, según recogió Bild, cuando le preguntaron qué tendría que pasar para que considerara el banquillo de la selección. Y desarrolló una idea que conoce de memoria: la del técnico que se queda entre los escombros de un gran sueño.
“He estado muchas veces en esa situación como entrenador, cuando un gran sueño se rompe”, admitió. “Entiendo que, cuando se habla del seleccionador nacional, aparezca mi nombre. Pero no es el momento adecuado para hablar de ello, y menos conmigo”.
Klopp fue aún más claro al recordar su nueva vida lejos del día a día de los banquillos: “Tengo un trabajo que realmente disfruto. Y, que yo sepa, no es un trabajo a tiempo parcial. El hecho es que Alemania ha sido eliminada hoy, y este no es el momento para que yo piense en el futuro de Jürgen Klopp”.
Alemania cae, el debate se dispara
La derrota ante Paraguay, 4-3 en penaltis tras el 1-1 en Boston, no fue una eliminación cualquiera. Fue el primer tropiezo de Alemania en una tanda de penaltis en un Mundial. Un dato que golpea directamente el orgullo histórico de una selección construida, durante décadas, sobre la frialdad en los momentos límite.
El torneo había arrancado con luces y sombras, pero con Alemania cumpliendo el mínimo exigible: terminar primera del Grupo E pese a la derrota por 2-1 frente a Ecuador en el tercer partido. Nada hacía presagiar un derrumbe tan dramático en octavos.
Ante Paraguay, Julio Enciso abrió el marcador y obligó a Alemania a remar. Kai Havertz, de nuevo señalado como referencia ofensiva, igualó el encuentro y lo llevó a una prórroga en la que los de Julian Nagelsmann creyeron haber encontrado la escapatoria perfecta: un cabezazo de Jonathan Tah que terminó en gol… y que el VAR anuló tras la revisión.
La presión terminó por explotar en la tanda. Havertz falló. Nick Woltemade también. Paraguay tuvo dos veces el pase en los pies, con Antonio Sanabria y Fabián Balbuena, pero ambos desperdiciaron sus opciones de héroe. El suspense se estiró hasta el límite. Hasta que Tah, protagonista en la prórroga, mandó su lanzamiento fuera y José Canale cerró el drama en la muerte súbita.
Nagelsmann se planta: “No voy a huir”
Con la selección fuera y el país en shock, el foco se movió de inmediato hacia el banquillo. Nagelsmann, cuestionado desde hace tiempo por la irregularidad en los grandes torneos, no se escondió. Compareció ante la prensa y dejó un mensaje nítido: no piensa abandonar el cargo por iniciativa propia.
“No soy de los que huyen”, afirmó. “No es la primera vez, pero llevamos un tiempo ya ofreciendo torneos como este y, sí, hay algunas cosas básicas que no quiero comentar ahora”.
Nagelsmann evitó entrar en detalles, pero dibujó su posición con firmeza: “No soy de los que se sientan aquí y dicen: ‘Dimito ahora, solo porque hemos sido eliminados’. Si la DFB quiere que siga, seguiré, y si no quiere, entonces pueden decírmelo”.
El balón, ahora, está en el tejado de la federación. Entre la continuidad de un técnico joven al que ficharon como apuesta de futuro y la tentación de un giro radical, con el nombre de Klopp como gran anhelo popular, aunque el propio técnico haya cerrado la puerta… por ahora.
Havertz, roto: “Mi segundo Mundial, y otra vez a nada”
En el césped, la imagen de Kai Havertz al término del partido resumía el estado anímico de Alemania. Hundido, sin respuestas, el delantero del Arsenal dejó una confesión cruda en declaraciones recogidas por la web de la FIFA.
“Estoy un poco sin palabras. Es mi segundo Mundial y las dos veces no ha servido de nada”, reconoció. “Solo puedo pedir perdón. Creo que no jugamos mal al fútbol en los últimos torneos, pero siempre faltó algo. Y hoy ha sido igual”.
El atacante fue más allá y apuntó directamente al vestuario, protegiendo a su seleccionador: “Tenemos que mirarnos duramente a nosotros mismos, especialmente los jugadores, y dejo al entrenador fuera de eso”.
Un gol, un duelo personal: el llanto de Gakpo
Mientras Alemania se desangraba en los penaltis, el Mundial dejó otra imagen poderosa, esta vez en Guadalupe, en el duelo de octavos entre Países Bajos y Marruecos. Cody Gakpo, delantero del Liverpool, marcó y se derrumbó.
El neerlandés había anunciado junto a su pareja, Noa van der Bij, la muerte de su hijo durante el embarazo. Lo llamaron Elijah. Un golpe devastador, compartido en redes sociales con un mensaje breve y desgarrador de Van der Bij: con el corazón roto, agradeciendo el apoyo y subrayando que Elijah Raphael Gakpo sería “para siempre amado, para siempre nuestro hijo”.
Gakpo, en su propio mensaje, habló de “un momento increíblemente difícil” para la familia y pidió privacidad y espacio.
Con ese peso encima, apareció en el área marroquí. Crysencio Summerville lo filtró entre líneas, Gakpo atacó el espacio, cazó el balón y soltó un disparo raso que terminó en la red. No lo celebró. Se agachó, se cubrió el rostro, y se quedó ahí, hundido en el césped, mientras sus compañeros lo rodeaban y lo abrazaban en silencio.
Durante unos minutos, su gol pareció suficiente para llevar a Países Bajos a cuartos. Pero este Mundial se ha empeñado en castigar cualquier descuido. Issa Diop empató en el primer minuto del añadido y Marruecos, crecido por la inercia, completó la remontada emocional en la tanda: 3-2 en los penaltis y billete para la siguiente ronda.
En un mismo día, el torneo mostró sus dos caras más crueles: una Alemania que vuelve a casa con más preguntas que respuestas y un Gakpo que convirtió el dolor en gol… para descubrir que, ni siquiera así, el fútbol perdona.





