Jordania pierde a Ibrahim Sabra antes del Mundial
El sueño de un país recibe su primer mazazo antes incluso de empezar. Jordania, a las puertas de su primer Mundial, se queda sin una de sus promesas más ilusionantes: Ibrahim Sabra, delantero de 20 años, no estará en Norteamérica.
La Federación Jordana de Fútbol (JFA) confirmó este viernes que el atacante sufrió un desgarro de ligamentos en el tobillo izquierdo durante un entrenamiento. Las pruebas médicas, anunciadas en un comunicado en X, fueron contundentes: lesión grave y ausencia asegurada del torneo que arranca la próxima semana.
Para Jamal Al‑Salami, el seleccionador, la noticia cae como un jarro de agua fría. Sabra, delantero de Lokomotiv Zagreb, acababa de irrumpir en la absoluta tras destacar en las categorías inferiores. Era el perfil fresco, vertical, el recurso para agitar partidos cerrados. Ahora se convierte en una baja que altera los planes ofensivos justo en el momento más delicado del ciclo.
El contexto no podía ser más ilusionante. Jordania llega a este Mundial después de una etapa histórica, coronada con la final de la Copa Asiática 2023. Ese impulso había encendido la expectativa de ver a una generación sin complejos competir en el mayor escaparate del fútbol. Sabra representaba exactamente eso: juventud, descaro, futuro.
El calendario tampoco concede respiro. Jordania, encuadrada en el Grupo J, debutará en San Francisco ante Austria, volverá a la misma ciudad para enfrentarse a Argelia y cerrará la fase de grupos contra la vigente campeona, Argentina, en Dallas. Un grupo exigente, de ritmo alto, en el que cada detalle en ataque puede marcar la diferencia entre resistir y caer.
Sin Sabra, Al‑Salami deberá reconfigurar su frente ofensivo y buscar alternativas entre perfiles más contrastados pero quizá menos explosivos. El equipo mantiene la ilusión intacta, pero ya sabe que su primera experiencia mundialista no será completa. Falta una pieza. Falta el chico de 20 años que llegaba dispuesto a cambiar partidos y a escribir su nombre en la historia de Jordania.
Ahora la pregunta es clara: ¿podrá este grupo, golpeado antes de empezar, sostener la ambición que le llevó hasta aquí?






