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España humilla a Inglaterra con un 4-0 histórico

España no solo ganó. Pasó por encima de Inglaterra. La selección de Montse Tomé firmó en Mallorca un 4-0 demoledor que se convierte en la derrota más dura de la era Sarina Wiegman y deja a las campeonas de Europa mirando de reojo a unos repechajes que hace poco parecían un escenario imposible.

El grupo A3 ya no depende de ellas. España, herida en su orgullo tras la final de la Euro 2025, encontró una forma muy contundente de ajustar cuentas: 90 minutos de dominio absoluto, sin conceder ni un solo disparo a puerta a unas Lionesses que, sobre el papel, presentaban un once ofensivo. Sobre el césped, apenas sobrevivieron.

Guijarro marca el tono, Putellas castiga

Desde el primer silbato quedó claro quién mandaba. España mordió arriba, juntó líneas, asfixió la salida inglesa. Inglaterra no encontraba pases, ni apoyos, ni respiro. El balón era rojo.

El primer golpe llegó en el minuto 19. Patricia Guijarro avanzó con una calma insultante por el carril central, sin oposición real, y soltó un disparo desde unos 25 metros. El balón tocó en una defensora y descolocó a Hannah Hampton. 1-0. Un gol que no solo abrió el marcador: desnudó la fragilidad inglesa.

Lejos de despertar a Inglaterra, el tanto liberó todavía más a España. Las locales aceleraron, juntaron a sus centrocampistas en campo rival y empezaron a encontrar grietas por dentro y por fuera. Cada pérdida inglesa se convertía en una transición peligrosa. Cada intento de salida, en una trampa.

Antes del descanso llegó el segundo mazazo. Alexia Putellas, omnipresente entre líneas, recibió, levantó la cabeza y armó un disparo potente que se elevó y superó a Hampton. Un 2-0 que reflejaba la diferencia real sobre el campo y que dejaba a Wiegman con demasiadas preguntas y muy pocas respuestas camino del vestuario.

Sin reacción tras el descanso

Ni el descanso ni la charla de Wiegman cambiaron el guion. España volvió al campo con la misma energía, la misma ambición y el mismo plan: encerrar a Inglaterra en su propio campo y no dejarla respirar.

Once minutos después de la reanudación, Putellas volvió a golpear. Esta vez, aprovechando un caos defensivo en el área inglesa. Un balón suelto, dudas en el despeje, rebotes… y la capitana española, más rápida que nadie, empujó el 3-0. El marcador ya hablaba de goleada; la sensación sobre el césped, de abismo.

A esas alturas, el partido se parecía a un combate desigual. Si hubiera sido boxeo, alguien habría tirado la toalla mucho antes. Inglaterra corría detrás de sombras, tarde a cada balón, sin claridad para salir ni para sostenerse. España, en cambio, jugaba con una confianza total, moviendo la pelota con paciencia hasta encontrar el hueco.

Guijarro rozó el cuarto con un remate al larguero tras un saque de esquina, otro aviso más de que la noche podía acabar aún peor para las de Wiegman.

Pina cierra la goleada y aclara el panorama del grupo

La resistencia inglesa solo aguantó un rato más. Cuando el reloj ya marcaba el tramo final, apareció Claudia Pina para poner la firma definitiva. La suplente definió con frialdad dentro del área, castigando de nuevo una zaga desbordada y sellando un 4-0 que pesa mucho más que tres puntos.

Con este resultado, el escenario es claro: a España le basta con ganar a la modesta Islandia para sellar su billete directo al Mundial de Brasil. Inglaterra, en cambio, queda a merced de lo que hagan las islandesas y apunta a un repechaje que nadie en el entorno de las Lionesses contemplaba hace unos meses.

Voces de un naufragio inglés

El vestuario inglés no escondió el golpe. Georgia Stanway lo resumió sin rodeos ante Sky Sports News: “El mejor equipo ganó. No hay mucho que podamos decir, nos faltó calidad y llegamos un poco tarde en todas las áreas”. La centrocampista admitió errores de timing, de intensidad y de ejecución, y habló de un equipo superado por la calidad y el ritmo de España.

Stanway recordó que ambas selecciones están igualadas a puntos y que aún queda mucho en juego, pero dejó claro el sentimiento dominante: “Estamos muy, muy decepcionadas con hoy”. El objetivo inmediato, para ella, pasa por analizar el desastre, ajustar el sistema y corregir los desajustes que desembocaron en los goles.

Keira Walsh, capitana en esta noche negra, fue igual de tajante en ITV Sport: “Hubo muchas áreas en las que no estuvimos a la altura y España estuvo muy bien en casa. Nos lo puso muy difícil”. Describió un equipo encerrado en su propia área, incapaz de salir y sin soluciones claras en caliente: “No tengo soluciones ahora mismo. Las emociones están muy altas”.

Walsh se aferra a la única rendija que queda: “Todavía tenemos una pequeña oportunidad de clasificarnos. Está fuera de nuestras manos. Solo podemos intentar ganar el próximo partido y esperar que Islandia nos haga un favor”.

Wiegman, ante algo que nunca había vivido

Sarina Wiegman, que había construido una reputación casi intocable al frente de Inglaterra, se encontró por primera vez con un correctivo de esta magnitud. “Una noche muy difícil. La diferencia entre los dos equipos fue grande”, reconoció en ITV.

La seleccionadora admitió que España les obligó a jugar a algo que no les convenía y que su equipo no supo explotar sus propias virtudes. Habló de errores en la circulación, de no “saltar líneas” para encontrar los espacios interiores y de una incapacidad para conservar la pelota cuando lograban superar la primera presión.

No quiso refugiarse en excusas físicas ni en falta de ritmo competitivo: “Hoy, los hechos son que España fue mucho mejor que nosotras”. El mensaje, ahora, es de resistencia: “Tenemos un partido más el martes y debemos mostrar lo que podemos hacer. Tenemos que recuperarnos de esto”.

La selección que levantó la Eurocopa se ve obligada a reaccionar en cuestión de días. España ya ha lanzado un aviso contundente al resto del mundo. Inglaterra, por primera vez en la era Wiegman, tendrá que demostrar si sabe levantarse de una caída tan dura como esta.