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Dortmund: radiografía de una temporada irregular

En Dortmund, la temporada se ha cerrado con una sensación extraña: números potentes en ataque, varios jugadores en su mejor versión… y, aun así, la certeza de que este equipo podía dar mucho más. Vista línea por línea, la campaña del BVB fue una montaña rusa.

Kobel, el seguro de vida

Gregor Kobel volvió a ser el gran pilar. En 47 partidos oficiales encajó 57 goles, firmó 18 porterías a cero y fue el jugador con más minutos del plantel (4.260). No es solo una cuestión de estadísticas: una y otra vez sostuvo al equipo con paradas de reflejos imposibles y presencia dominante en el área.

Su momento de héroe llegó en la tanda de penaltis de la eliminatoria copera en Frankfurt, donde sostuvo la clasificación casi en solitario. Su gran mancha del curso fue ese pase innecesario ante Freiburg que desembocó en la expulsión de Jobe Bellingham. Un error grave… en medio de una temporada de portero de élite. Nota: 2.

Defensa: Anton manda, Schlotterbeck duda

El regreso de Nico Schlotterbeck en septiembre, tras meses lesionado, apuntaba a ser una gran noticia. Y lo fue… al principio. Arrancó con solidez, pero su rendimiento se volvió irregular. Demasiados errores directos en goles encajados, dudas en los duelos y la sensación permanente de que la incertidumbre sobre su futuro le pesaba. Aun así, 5 goles en 37 partidos (3.290 minutos) marcan su mejor registro anotador. Temporada aceptable, muy lejos de su techo. Nota: 3.

Mientras tanto, Waldemar Anton se adueñó silenciosamente de la zaga. Con 44 partidos, 3.927 minutos y un nivel casi sin fisuras, se convirtió en el verdadero jefe de la defensa. Firme en el uno contra uno, agresivo sin perder la cabeza, siempre atento. No fue Schlotterbeck, sino Anton, quien se erigió en auténtico baluarte defensivo. 3 goles completan una campaña sobresaliente. Nota: 2.

Entre ambos apareció un invitado fugaz: Aaron Anselmino. Llegó cedido desde Chelsea FC, falto de ritmo, pero su debut fue impactante. Luego, la lesión le frenó durante semanas. Cuando volvió, respondió: 10 partidos, 585 minutos, 1 gol, 1 asistencia, entradas agresivas pero inteligentes y una calma impropia de sus 20 años. Justo cuando apuntaba a pieza clave de futuro, Chelsea activó la cláusula de recompra en invierno. Un cameo breve, pero muy prometedor. Nota: 2,5.

El otro joven central, el italiano Reggiani, se coló en el once por las bajas. Nueve partidos, 603 minutos, un gol y una misión clara: no complicarse. Como tercer hombre en la línea de tres, jugó a lo seguro y, en más de una ocasión, necesitó la voz y el mando de Anton a su lado. Aun así, cumplió con corrección en un contexto exigente. Nota: 3,5.

En el costado, Ramy Bensebaini firmó una temporada sólida, casi silenciosa. Tras un periodo de adaptación, el argelino se asentó: 32 partidos, 2.396 minutos, 7 goles, 3 asistencias. Uno de los más dotados técnicamente de la plantilla, mejoró en defensa y aportó con regularidad en la salida de balón. Detrás del cuarteto Guirassy–Brandt–Beier–Adeyemi, fue el jugador con más goles del BVB. Nota: 2,5.

No todos encontraron estabilidad. El capitán Emre Can se perdió varios meses al inicio, regresó sin continuidad y vio su temporada cortada por una rotura de ligamento cruzado. 16 partidos, 980 minutos, 3 goles, demasiados altibajos para un líder que nunca terminó de asentarse físicamente. Nota: 3,5.

Por detrás, el joven defensa que debutó en Essen en Copa dejó una sensación amarga. Correcto en su estreno, cinco días después, en su debut en Bundesliga, concedió un penalti en el tramo final y fue expulsado. A partir de ahí, perdió sitio, Reggiani le adelantó y acabó con el U23. Seis apariciones, 311 minutos, ninguna aportación ofensiva y ninguna nota. Más lección que temporada.

Laterales y rotaciones: promesas, frustraciones y banquillo

El caso más llamativo en el carril fue el del “antiguo problema” de la temporada pasada. Él mismo aseguró haber pasado de las palabras a los hechos en la primera mitad de campaña. Y algo de razón tenía: más compromiso, menos errores groseros, aunque los duelos defensivos siguieron siendo su punto débil. Sumó 27 partidos, 1.501 minutos, 3 goles y 3 asistencias. Pero tras el parón invernal, Ryerson le arrebató el puesto y volvió al banquillo. Para un fichaje de 25 millones de euros, la sensación es clara: rendimiento insuficiente. Nota: 4,5.

Özcan, por su parte, vivió una temporada casi fantasma. Fuera de la lista de Champions, un traspaso de verano frustrado por lesión y apenas 74 minutos repartidos en 12 apariciones. Kovac le prometió más protagonismo tras el invierno, pero solo jugó 53 minutos. Termina contrato y se marcha libre, sin nota y sin haber tenido una verdadera oportunidad de reivindicarse.

Nmecha domina, Sabitzer se apaga

En el centro del campo, Felix Nmecha firmó su mejor curso desde que viste de amarillo y negro. 42 apariciones, 3.137 minutos, 5 goles, 3 asistencias y, sobre todo, una sensación de control. Cuando estaba sano, el BVB manejaba mejor los tiempos: dominaba el balón, aceleraba cuando hacía falta y encontraba líneas de pase que otros no veían. Sus bajones puntuales no empañan una temporada de peso, reforzada por lo que sufrió el equipo en su ausencia por lesión. Nota: 2.

Muy distinta fue la trayectoria de Marcel Sabitzer. Tras una pretemporada floja, el austríaco pareció encontrar su ritmo… para perderlo de nuevo. Con 34 apariciones, 2.347 minutos, 1 gol y 4 asistencias, su impacto fue demasiado escaso para un centrocampista de 32 años con su experiencia. Demasiados partidos en los que desapareció del juego, sin marcar el ritmo ni ofrecer liderazgo con balón. Nota: 4,5.

Bellingham, crecimiento a fuego lento

Jobe Bellingham sintió el salto desde la segunda división inglesa. Al principio jugó con freno de mano: pases seguros, poco riesgo, muchas dudas defensivas. Pero el tiempo le dio oficio. Terminó la temporada con 45 partidos, 2.665 minutos, 4 asistencias y 29 titularidades. No marcó, como Ryerson, pero se consolidó como opción fiable en el once. No fue brillante, sí constante en su progresión. Nota: 3,5.

Creatividad y talento: Brandt se va, Chukwuemeka no despega

En la zona de tres cuartos, Julian Brandt dejó una huella clara: 15 contribuciones de gol en solo 24 titularidades. 41 partidos, 2.203 minutos, 11 goles, 4 asistencias. Solo Guirassy marcó más. Y, sin embargo, el BVB decidió no renovarle. El club deberá reemplazar ese volumen de producción ofensiva.

El problema con Brandt fue el de casi siempre: su talento pide una regularidad que no terminó de aparecer ni siquiera en su séptima temporada. Demasiados partidos por debajo de su nivel. Nota: 2,5.

Carney Chukwuemeka vivió una realidad muy diferente, pero con un punto en común: la decepción. Mismo rango de coste que Couto, retorno igual de discreto. 38 partidos, pero apenas 1.225 minutos: una media de 32 por encuentro. Solo diez titularidades. No fue hasta mediados de abril, en Hoffenheim, cuando disputó por primera vez los 90 minutos completos como profesional. 3 goles, 2 asistencias y una sensación persistente: su talento está ahí, pero su físico no le acompaña. Sin resistencia, sin continuidad. Nota: 4,5.

El veterano que más sufrió esta competencia fue Pascal Groß. A pesar de ser el segundo mejor asistente de campo del equipo con 15 pases de gol en la 2024/25, pasó gran parte del primer tramo de temporada como suplente. Solo ocho titularidades, 16 apariciones, 732 minutos, 2 asistencias y ninguna actuación que le devolviera el rol protagonista. La frustración culminó con su regreso a Brighton en el mercado de invierno. Nota: 4,5.

Adeyemi y el péndulo: del brillo al desplome

Karim Adeyemi vivió dos temporadas en una. En la primera mitad del curso fue un puñal: nueve contribuciones de gol, desborde, chispa, amenaza constante. Después, 2026 le dio la espalda. Solo seis titularidades en la segunda mitad, un mes fuera por lesión y una caída de rendimiento que le dejó muy lejos de las expectativas que le rodean antes del Mundial.

Aun así, cerró el año con 39 partidos, 1.836 minutos, 10 goles y 6 asistencias, compartiendo el tercer puesto en la tabla de goleadores del club junto a Beier. Sus problemas disciplinarios, dentro y fuera del campo, y ese desplome en el tramo decisivo dejan un regusto amargo. Nota: 4.

Guirassy, menos devastador y más polémico

Serhou Guirassy pasó de firmar una temporada monstruosa (43 contribuciones de gol en 45 partidos) a una “simplemente” muy buena: 28 acciones de gol en 46 encuentros. Sus 22 tantos casi triplican los del segundo máximo goleador, Brandt, y se complementan con 6 asistencias en 3.222 minutos.

Sin embargo, el relato no es tan limpio. Una sequía monumental en Bundesliga, con solo un gol en 13 jornadas, le lastró. Y su comportamiento no ayudó: bronca por un penalti en Turín, negativa a darle la mano a Kovac, lenguaje corporal que encendió las alarmas. El delantero siguió siendo decisivo, pero dejó demasiados incendios a su paso. Nota: 2,5.

Beier, la gran irrupción

Si hubo un nombre propio en la segunda mitad de la temporada, ese fue Maximilian Beier. Con 10 goles y 10 asistencias en 44 partidos (2.736 minutos), se ganó a pulso el foco… y, probablemente, un billete para el Mundial con la selección alemana.

Lo hizo, además, lejos de su zona preferida. Rara vez actuó en una doble punta o como segundo delantero por el centro, su hábitat natural. Kovac lo utilizó con frecuencia como mediocampista por la izquierda, y aun así su impacto fue enorme. Su reto ahora es uno solo: sostener este nivel en el tiempo. Nota: 2,5.

El nuevo nueve y la joya Inacio

El nuevo delantero del BVB llegó lesionado y siempre fue a contrarreloj. Eso se notó. Muchos minutos como revulsivo, pocas oportunidades de inicio y una larga espera hasta ver su primer gol liguero. En total, 39 partidos, 1.181 minutos, 3 goles y 7 asistencias. Energía, movilidad, voluntad… pero falta de filo en el área. Tiene base para ser útil, pero deberá elevar sus cifras el próximo curso. Nota: 3,5.

Más atrás, en la mediapunta, apareció una luz distinta: Inacio. A sus 18 años, el italiano dejó claro por qué Kovac habla de él con tanta admiración. Siete apariciones, 383 minutos, 1 gol y una impresión nítida: ve líneas de pase y espacios que otros no detectan. Se mueve entre líneas, trabaja sin balón, se ofrece en zonas peligrosas. Con algo más de precisión, podría haber firmado ya tres o cuatro tantos. El club le mira como pieza importante para la próxima temporada. Sin nota, pero con muchas expectativas.

Los invisibles del banquillo

Nueve jugadores vivieron la temporada desde la banda sin llegar a debutar, pese a figurar en las convocatorias: los porteros Alexander Meyer (47 veces en la lista), Patrick Drewes (2) y Silas Ostrzinski (9); los defensas Yannik Lührs (2), Danylo Krevsun (1) y Elias Benkara (3); y los centrocampistas Julien Duranville (5), Giovanni Reyna (1) y Mussa Kaba (1).

Otros tres canteranos apenas rozaron el césped: Cole Campbell (16 minutos), Almugera Kabar (14) y Mathis Albert (2). Pequeños destellos de futuro en una plantilla que, por momentos, pareció demasiado grande para repartir protagonismo.

Dortmund cierra así un curso de contrastes: un portero de nivel top, un central convertido en referencia, un mediocentro que por fin manda, un Beier en plena explosión… y, al mismo tiempo, fichajes que no despegan, veteranos que se diluyen y estrellas que se pierden en polémicas. La base está ahí. La pregunta es si el BVB tendrá la valentía —y la claridad— para construir sobre lo que funciona y cortar de raíz lo que lastra al equipo antes de que arranque el próximo asalto.

Dortmund: radiografía de una temporada irregular