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Claudio Echeverri: el talento argentino que resurge en Girona

En Girona han encontrado algo que en Bayer Leverkusen nunca llegó a aparecer: la versión constante de Claudio Echeverri. El argentino, todavía con apenas 20 años, ha dejado de ser un proyecto difuso para convertirse en un futbolista con minutos, confianza y un foco renovado en el fútbol europeo. Y eso no pasa desapercibido.

El último en levantar la mano es AC Monza. Su director deportivo, Nicolás Burdisso, ya ha dejado claro, según informan medios italianos, que quiere al atacante cedido por Manchester City en la Serie A la próxima temporada. No es un interés tímido: es una apuesta directa por un jugador que, en muy poco tiempo, ha cambiado su narrativa.

De River Plate al desafío de Manchester

El salto fue enorme. Desde River Plate a Manchester City en 2025, Echeverri aterrizó en Inglaterra sabiendo que se metía en uno de los vestuarios más exigentes del mundo. Llegaba a un City irregular, que no encontraba continuidad en su juego, y aun así le tocó asumir responsabilidades de peso desde el primer día.

Su paso por el Etihad fue breve, pero intenso. Apenas tres partidos, sí, pero con escenarios que marcan. Jugó la final de la FA Cup, en la que City cayó ante Crystal Palace, y después encontró un escaparate mucho más amable en el FIFA Club World Cup en Estados Unidos.

Ahí dejó su sello. Un tiro libre perfecto ante Al Ain, desde unos 20 metros, ajustado, con la pelota besando la parte baja del travesaño antes de entrar. Fue su primer y único gol con la camiseta del City. Un destello de la zurda que el club había fichado pensando en el largo plazo.

La realidad del vestuario, sin embargo, fue otra. La acumulación de talento de clase mundial en su posición empujó al club a tomar una decisión lógica: buscarle una cesión. En el plan del City, el destino ideal era Girona, dentro del paraguas del City Football Group. Pero el entorno del jugador eligió otro camino: Alemania.

Un año estancado en Leverkusen

La aventura en Bayer Leverkusen no fue lo que nadie había imaginado. Ni el club alemán, ni Manchester City, ni el propio Echeverri.

Once apariciones, apenas 270 minutos. Demasiado poco para un jugador que necesita ritmo, balón y errores para crecer. Durante la primera mitad de la Bundesliga 2025/26, el argentino fue suplente no utilizado en siete de los trece partidos en los que estuvo disponible. Calentaba, esperaba… y volvía al banquillo.

El contexto no le ayudó. Kasper Hjulmand, técnico de Leverkusen, terminó asumiendo que la cesión no estaba funcionando. No había espacio real para Echeverri en su rotación. La presión por resultados y el nivel de la plantilla le cerraron la puerta al joven mediapunta.

La solución llegó antes de lo previsto. Hjulmand, el club alemán y Manchester City se sentaron, hablaron y acordaron terminar el préstamo de forma anticipada. En enero, Echeverri hizo las maletas y volvió a la órbita del City Football Group. Esta vez sí, rumbo a Girona.

Girona, minutos, confianza… y un nuevo escaparate

El cambio de escenario le devolvió el pulso. En Girona, Echeverri no se encontró con promesas, sino con hechos: minutos, protagonismo progresivo y un contexto donde se le exige, pero también se le protege.

Desde su llegada, ha disputado 17 partidos de La Liga. Un gol y una asistencia, ambas en el mismo encuentro ante Athletic Club en marzo. No son cifras deslumbrantes, pero cuentan otra cosa: presencia continua, participación, influencia creciente en el juego.

El impacto más importante no está en las estadísticas, sino en su curva de confianza. Juega más, se ofrece más, arriesga más. Su carga de minutos, su intensidad y su adaptación al ritmo de las grandes ligas europeas han dado un salto claro. Y eso, en un futbolista de 20 años, pesa tanto como cualquier registro numérico.

AC Monza entra en escena

Ese crecimiento no ha pasado inadvertido. Gianluca Di Marzio ha adelantado que AC Monza sigue de cerca la evolución del argentino. Burdisso, con su experiencia y su ojo para el talento sudamericano, ve en Echeverri una oportunidad de mercado y de proyecto.

La idea es clara: otra cesión. Un paso más en su ruta de formación, esta vez en la Serie A, en un contexto distinto, más táctico, más físico, pero igualmente exigente. Para el jugador, significaría mantener el hilo de minutos de élite que ha empezado a tejer en Girona.

El escenario, sin embargo, no es sencillo para Manchester City. Por un lado, el club sabe que Echeverri necesita seguir jugando al máximo nivel para terminar de convertirse en el futbolista que imaginaron cuando lo sacaron de River Plate en 2025. Por otro, cada cesión abre la pregunta de fondo: ¿cuándo, y sobre todo dónde, se asentará definitivamente?

Hoy, el argentino vive en ese punto intermedio tan delicado para los grandes talentos jóvenes: demasiado bueno como para volver a un rol secundario, todavía por pulir como para reclamar un sitio fijo en un gigante como el City.

Lo que sí está claro es que su nombre ha vuelto a circular con fuerza en los despachos europeos. Después de un año gris en Leverkusen, Echeverri ha recuperado el foco en Girona. Ahora, con AC Monza llamando a la puerta, el próximo movimiento puede definir si se queda como promesa itinerante o da, por fin, el salto a la categoría de protagonista.