Axel Tuanzebe silencia a Cristiano Ronaldo y da esperanza a Congo
En Houston no hubo espacio para la nostalgia. Ni para la gratitud. Axel Tuanzebe se plantó delante de su antiguo compañero y mentor en Manchester United, Cristiano Ronaldo, y lo dejó sin respuestas. Congo firmó un empate histórico ante Portugal en su regreso a un Mundial desde 1974 y, en el centro de esa muralla, apareció el central de Burnley.
Durante años, en Carrington, Tuanzebe se acercaba al astro portugués en busca de consejos, referencias, detalles de profesional. En Texas, lo único que le ofreció fue un muro. Sin concesiones. Sin remordimientos.
El plan funcionó. Congo se aferró a un punto que sabe a hazaña y dejó a Ronaldo, a sus 41 años, reducido a un actor secundario. Justo en el momento en el que se multiplican las voces que cuestionan si todavía está para sostener el peso de los grandes escenarios, el capitán portugués se estrelló una y otra vez contra un rival que no le compró el aura.
Tuanzebe, eje de una defensa casi perfecta, lo explicó con la frialdad de quien sabe que hizo exactamente lo que debía: «Cristiano sigue hambriento, todavía quiere jugar, todavía quiere demostrarle a todo el mundo lo bueno que es. En el área quiere los goles, quiere llegar a ese número mágico de mil», recordó el central. «Estará decepcionado, pero ese es mi trabajo. Estoy seguro de que, vaya donde vaya, Cristiano arrastrará una nube de aficionados con él. Pero, al final, nosotros estamos felices por el resultado».
Un vestuario que ya no teme al mito
Si Tuanzebe optó por el tono medido, su compañero Ngaleyel Mukau no tuvo tanto reparo en pisar el acelerador. El jugador congoleño reconoció la grandeza de Ronaldo, pero dejó claro que su selección no perdió ni un minuto diseñando un plan específico para detenerlo.
«Es uno de los más grandes que han jugado a este deporte. Mucho respeto para él», arrancó Mukau. Y luego llegó el golpe. «Pero, siendo honestos, no hubo plan, no realmente, porque sabemos que ya no es el mismo de antes. Es un poco más mayor ahora. Cuando llegas a esa edad, no puedes hacer el mismo esfuerzo».
Sin marcas dobles obsesivas, sin una jaula táctica exclusiva, Congo defendió como bloque y confió en que el tiempo también juega. Y jugó.
Ronaldo, visiblemente frustrado tras el encuentro, buscó refugio en la lógica del fútbol. Mientras firmaba autógrafos, resumió su sensación: «¿Qué faltó? No faltó nada, eso es fútbol. Portugal podía haber ganado, pero también podía haber perdido. Podía haber ido para cualquier lado».
En redes sociales, su mensaje fue igual de directo: no era el inicio deseado, pero el torneo está lejos de haber terminado. Cabeza alta y mirada en el siguiente partido.
De un descenso amargo a una noche de reivindicación
Para Tuanzebe, la noche tuvo un peso extra. Su temporada en la Premier League con Burnley terminó en descenso, un golpe duro para cualquier defensor que vive de sostener equipos en situaciones límite. En Houston, algo se recolocó.
«Es definitivamente algo positivo para mí en lo personal. Conseguir buenos resultados siempre sienta bien», reconoció. «Y, mira, es un torneo enorme. Es el evento más grande del mundo y queremos rendir y hacerlo bien».
El empate ante Portugal no solo es un punto. Es una declaración. Congo ha vuelto al Mundial y no piensa conformarse con ser una nota de color nostálgica de 1974. El vestuario huele la oportunidad.
Tuanzebe lo dejó claro: «Nuestra misión ahora es clasificarnos. Necesitamos una victoria, tenemos dos partidos para lograr esos tres puntos. Y vamos a ir al cien por cien a por ello, ya sea contra Colombia o contra Uzbekistán».
Nada de especular. Nada de esperar favores ajenos. «Vamos a ir a tope e intentar dejarlo hecho cuanto antes. Ahora toca recuperar y prepararnos para ese partido».
Congo ya dio el primer golpe sobre la mesa. Silenció a una leyenda y agitó el grupo. La pregunta es si este empate será solo una noche inolvidable… o el inicio de una campaña que cambie para siempre la historia del fútbol congoleño.





