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Adam Brennan brilla en su debut internacional con Shamrock Rovers

El debut como internacional absoluto de Adam Brennan no pudo tener un escenario más apropiado que un Tallaght Stadium entregado. El extremo, recién estrenado con la selección de la República de Irlanda, firmó una actuación deslumbrante, con dos asistencias en el tramo final de la primera parte que abrieron el camino del triunfo de Shamrock Rovers ante un Galway United superado por el ritmo del campeón.

Brennan rompe un partido plano

Durante más de media hora, el encuentro fue todo humo y nada de fuego. Mucho orden, pocas áreas. Un disparo cruzado de Aaron Greene, tras una buena acción de Jake Mulraney, se marchó fuera. Al otro lado, un intento de Conor McCormack se topó con el cuerpo de Lee Grace. Poco más.

Entonces apareció Brennan.

A tres minutos del descanso, el exjugador de UCD recibió abierto a la izquierda, encaró y se lanzó en una carrera serpenteante que descolocó a la zaga visitante. Levantó la cabeza, midió el toque y picó el balón con sutileza hacia el segundo palo. Allí, el hombre de Kilnamanagh, Aaron Greene, atacó el envío y firmó un cabezazo impecable. Gol de delantero de casa, asistencia de futbolista con otra marcha.

Galway tambaleó. Y Brennan olió sangre.

Ya en el tiempo añadido del primer acto, volvió a encarar a Jimmy Keohane, esta vez con más espacio. Lo dejó atrás con un cambio de ritmo, penetró en el área y sirvió atrás para John McGovern, natural de Newry, que definió con calma para el 2-0. De un partido sin ocasiones se pasó, en cuestión de minutos, a un marcador que reflejaba la diferencia real entre ambos.

Un vendaval por la izquierda

Lo de Brennan no se limitó a esas dos acciones. Antes del primer gol ya había avisado. Primero, con una carrera en la que superó de nuevo a Keohane y colgó un balón para McGovern. El delantero intentó devolver la pelota al corazón del área de cabeza, pero Killian Brouder apareció para despejar.

Poco después, otra vez Brennan. Centro medido, remate del ex Dungannon Swifts y esta vez fue el italiano Gianfranco Facchineri quien salvó sobre la línea cuando el balón ya buscaba la red. Galway resistía como podía, cada vez más hundido en su propia área.

Ni siquiera el 1-0 calmó a Rovers. Matt Healy, muy activo en la medular, conectó un disparo seco desde la frontal que se estrelló en el poste instantes después del tanto de Greene. El campeón olía a goleada antes del descanso. Y el 2-0 de McGovern, de nuevo servido en bandeja por Brennan, fue casi una consecuencia lógica de la ola verde que se abatía sobre los de John Caulfield.

Galway reacciona tarde

Tras el descanso, Galway intentó rebelarse. El haitiano Frantz Pierrot, que había entrado en el intermedio, se giró con potencia dentro del área a los dos minutos de la reanudación, tras un buen pase filtrado. Parecía gol. Pero Ed McGinty, hasta entonces un espectador más, reaccionó rápido y desactivó el peligro.

El intento de reacción visitante se quedó ahí. Cada vez que Rovers aceleraba, Galway sufría.

Greene volvió a encontrar un resquicio tras otra buena acción de Brennan, pero esta vez el poste, de nuevo, se alió con los de Caulfield. Más tarde, el propio Brennan se plantó en el área tras un pase de Jake Mulraney y soltó un disparo a quemarropa. Evan Watts, muy atento, se lanzó abajo para negarle el premio del gol a la figura de la noche.

Galway tuvo una última bala para engancharse al partido cuando un centro de Arthur Parker, que había sustituido a Keohane, se envenenó tras un desvío y cayó a los pies de Stephen Walsh. El delantero conectó un tiro raso, pero McGinty sacó una pierna providencial para mantener la renta.

Noonan sentencia, Pierrot maquilla

Con el encuentro encaminado, Stephen Bradley movió el banquillo. Michael Noonan entró por Greene en el minuto 68 y no necesitó demasiado tiempo para dejar su sello. A dos minutos del final, el delantero se encontró con un balón franco en el área pequeña y remató de cabeza desde cerca para poner el 3-0 y cerrar cualquier debate.

Galway, orgulloso pese al castigo, encontró un consuelo en el añadido. Un centro preciso de Ed McCarthy encontró la cabeza de Pierrot, que ganó el duelo aéreo y colocó el 3-1 definitivo. Un gol que no cambió la historia del partido, pero sí evitó que el marcador se convirtiera en una humillación mayor.

La sensación, sin embargo, fue clara: la distancia entre el campeón y el aspirante sigue siendo amplia.

Un campeón con jerarquía… y un nuevo protagonista

Más allá del resultado, Rovers dejó la impresión de un equipo que sabe cuándo acelerar, cómo gestionar los tiempos y de qué manera castigar al rival. La línea de cinco con carrileros, la pausa de Jack Byrne hasta su sustitución, el trabajo de Conor Malley y Healy en la sala de máquinas, la seguridad de Grace y Enda Stevens atrás… todo encajó.

Pero la noche perteneció a Adam Brennan.

El nuevo internacional no solo desequilibró por banda; marcó el tono del encuentro cada vez que tocó la pelota. Regate, cambio de ritmo, último pase y una determinación impropia de alguien que acaba de aterrizar en el escenario internacional.

Si Shamrock Rovers buscaba señales de que su próximo paso competitivo puede construirse alrededor de nuevas figuras, Brennan ofreció una respuesta contundente en Tallaght. Y la pregunta que queda flotando es sencilla: ¿ha encontrado el campeón su próximo hombre decisivo para dominar también las grandes noches que vienen?

Adam Brennan brilla en su debut internacional con Shamrock Rovers