Rúben Amorim, nuevo entrenador del Milan para la temporada 2026-27
El Milan por fin tiene entrenador. Tras semanas de incertidumbre, nombres cruzados y negociaciones que se desmoronaban a última hora, el club rossonero ha decidido apostar por Rúben Amorim para liderar el banquillo a partir de la temporada 2026-27.
Según informan Sky Sport Italia, el periodista especializado en mercado Matteo Moretto y varios medios italianos, el técnico firmará un contrato inicial de dos años, hasta el verano de 2028, con opción de ampliarlo una temporada más, hasta 2029. Los documentos, apuntan las mismas fuentes, se formalizarán en las próximas horas.
Un acuerdo de alto perfil en plena reconstrucción
Las filtraciones de este lunes dibujan un acuerdo claro: el Milan habría puesto sobre la mesa un salario de 3,5 millones de euros por temporada, más bonus ligados a la clasificación para la Champions League. Un mensaje directo sobre lo que se espera del portugués desde el primer día: devolver al club a la élite continental de forma sostenida.
La apuesta llega en un momento delicado. El Milan lleva sin entrenador desde la salida de Massimiliano Allegri, anunciada apenas un día después del final de la temporada 2025-26. No se marchó solo. El club también prescindió de su director deportivo Igli Tare, del director técnico Geoffrey Moncada y del CEO Giorgio Furlani en esa misma sacudida institucional.
El banquillo vacío era solo la punta del iceberg. La cúpula deportiva también estaba descabezada. Amorim aterriza, por tanto, en un contexto de reconstrucción profunda, en el que su figura será mucho más que la de un simple gestor de vestuario.
Rangnick se cae, cambia el tablero
El plan inicial del Milan era otro. El club había avanzado conversaciones con Ralf Rangnick, otro exentrenador del Manchester United, para situarlo como director deportivo y arquitecto del nuevo proyecto. Desde Italia se llegó a dar por muy encaminado un escenario en el que Rangnick asumiría el mando de la estructura deportiva y designaría a Oliver Glasner como entrenador.
Ese tándem, sin embargo, nunca llegó a nacer. Las conversaciones se rompieron y Rangnick decidió prolongar su vínculo con la selección de Austria. Con su renovación, se esfumó también la vía Glasner para el banquillo de San Siro. El Milan tuvo que reescribir el guion sobre la marcha.
En ese vacío de poder aparecieron otros nombres de peso. Mauricio Pochettino y Arne Slot se manejaron como candidatos serios para dirigir al equipo. El club escuchó, valoró y tanteó opciones. Pero la negociación que de verdad avanzó fue la de Amorim, hasta el punto de convertirse, según los informes de este lunes, en un acuerdo ya cerrado a falta de la firma.
Un reloj que corría en contra
El tiempo apretaba. Quedan solo unas semanas para el inicio de la pretemporada y el Milan necesitaba certezas. Un entrenador que pudiera planificar, definir la plantilla, marcar la línea de trabajo del verano y poner orden en un vestuario a la espera de señales claras desde arriba.
La elección de Amorim llega precisamente en ese punto de máxima urgencia. Un técnico joven, con proyección y experiencia en la alta competición, llamado a convertirse en la cara visible del nuevo ciclo rossonero mientras el club termina de recomponer su organigrama directivo.
El Milan ha tomado una decisión fuerte y, según las informaciones, definitiva. Ahora la pregunta ya no es quién se sentará en el banquillo, sino qué tipo de equipo construirá Amorim y hasta dónde podrá llevar a un gigante que lleva demasiado tiempo buscando, sin encontrar del todo, su nueva identidad.






