Portugal y el futuro sin Cristiano Ronaldo: ¿qué papel jugará?
Portugal se prepara para coorganizar el Mundial 2030 y la misma pregunta vuelve una y otra vez: ¿seguirá Cristiano Ronaldo sobre el césped cuando ruede el balón? Fernando Gomes Proença, presidente de la Federación Portuguesa de Fútbol (FPF), bajó el volumen de la ilusión y encendió el de la realidad.
En la Bola Branca Conference, el dirigente fue directo al hablar de un posible Cristiano de 45 años en otra Copa del Mundo. Según él, la biología marca límites que ni el mito puede esquivar.
“Desde el punto de vista fisiológico, tendría que producirse una enorme sorpresa para que estuviera en otro Mundial”, advirtió.
El Europeo posterior, matizó, dependerá de “quién esté al mando en ese momento, de cómo esté el jugador, de un conjunto de factores técnicos” que hoy no toca diseccionar. Pero sí dejó una certeza: los que estén mejor entonces serán los que vistan la camiseta de la selección.
Ahí, sin embargo, Cristiano aparece como algo más que un nombre en una convocatoria. Proença lo definió como parte inseparable de la identidad del equipo nacional y de la propia FPF. La marca Portugal y la marca Cristiano, hoy, van de la mano.
Un legado que no termina en el último partido
Proença dejó claro que el final de la carrera de Cristiano como jugador no significará el final de su peso en el fútbol portugués. Ni mucho menos.
“Cristiano Ronaldo será lo que él quiera ser en el fútbol portugués. Me atrevo a decirlo”, proclamó el presidente, subrayando un caso “absolutamente extraordinario” en términos de notoriedad, capacidad de movilización y desarrollo de talento.
No habló de cargos concretos, no prometió banquillos ni despachos, pero sí un estatus. El de una figura con libertad para elegir su rol cuando cuelgue las botas, ya sea cerca del césped, en la estructura federativa o como embajador global. Para Proença, Cristiano no es solo el mejor producto futbolístico de Portugal: es un activo único también en el escenario mundial.
“Cristiano será lo que quiera ser en Portugal y en el fútbol mundial”, insistió, antes de abrir otra puerta: la de dónde se sentirá él primero feliz y, al mismo tiempo, útil para ayudar a que el fútbol portugués mantenga la posición que ha conquistado en estos años.
La vida después del ídolo
El vértigo existe. Despedirse del mejor jugador de la historia de Portugal asusta a buena parte de la afición. Proença lo sabe, pero se niega a abordar ese momento como una tragedia.
“La preparación no pasa por dramatizar”, explicó. Para él, el vínculo de Cristiano no es solo con la federación, sino con el país entero. Portugal y Cristiano, otra vez, como binomio.
El presidente recordó que la FPF lleva tiempo trabajando para blindar su presente y su futuro, tanto en lo deportivo como en lo económico. La idea es clara: no depender de una sola estrella ni de uno o dos grandes patrocinadores para sostener el proyecto. Ni siquiera si esa estrella se llama Cristiano Ronaldo.
El imán comercial sigue intacto
Eso no significa que el impacto de Cristiano haya disminuido. Proença lo reconoció sin rodeos: su nombre continúa siendo un imán para las marcas.
Hay apetito en el mercado para asociarse a la FPF con Cristiano y también sin él. La diferencia es obvia: con el capitán en escena, el foco mundial se multiplica. Pero el presidente quiso dejar un mensaje de tranquilidad: el presupuesto operativo de la federación no depende exclusivamente de la presencia del ‘7’.
“Sabemos perfectamente lo importante que es Cristiano”, admitió. Aun así, insistió en que los ingresos operativos de la FPF están “más que asegurados” para afrontar con normalidad el ciclo que se avecina: el de la salida natural de su gran símbolo.
Portugal mira al Mundial 2030 con la ilusión de un país que se ha acostumbrado a convivir con un gigante. La incógnita ya no es si Cristiano podrá desafiar al tiempo una vez más, sino qué papel elegirá cuando decida que el último partido ya se ha jugado. Y qué será de Portugal, cuando el mito pase definitivamente de la camiseta al escudo.






