Mohamed Salah y su futuro en Arabia Saudí: condiciones y polémica en Liverpool
Mohamed Salah ya ha tomado una decisión de peso sobre su futuro. El icono del Liverpool ha dado el visto bueno a un traspaso a Arabia Saudí, pero no a cualquier precio. El egipcio ha puesto tres condiciones muy claras sobre la mesa mientras, a su alrededor, el ruido no cesa: Dejan Lovren ha iniciado un duro cruce de declaraciones con Jamie Carragher a cuenta de la salida del delantero de Anfield.
El adiós de una era en Anfield
Hace semanas se hizo oficial lo que durante meses parecía impensable: Salah dejará el Liverpool este verano, un año antes de que expirara su contrato de 400.000 libras semanales. Nueve años de goles, títulos y noches europeas se cierran tras una temporada nefasta, marcada por problemas dentro y fuera del campo.
El contexto no pudo ser más sombrío. El vestuario tuvo que digerir la trágica muerte de su compañero Diogo Jota. Deportivamente, el equipo se desplomó: acabó quinto con apuros, muy lejos de la pelea por el título, y los resultados terminaron costándole el puesto a Arne Slot.
En medio de ese derrumbe, la relación entre Salah y el técnico neerlandés se erosionó hasta el punto de romperse. Lovren ha llegado a asegurar que, si Slot hubiera sido destituido antes, el egipcio no habría decidido marcharse este verano. Pero ese tren ya pasó. Club y jugador han cerrado el capítulo y la pregunta ya no es si Salah se va, sino dónde volverá a vestirse de corto.
Arabia aprieta… pero Salah marca las reglas
El interés de la Saudi Pro League por Salah no es nuevo. Lleva meses en el radar de varios clubes del país y se mantiene como objetivo prioritario. Según informaciones firmes del medio saudí Marebpress, el delantero ha “concedido su aprobación” para mudarse a Oriente Medio. Eso sí, el acuerdo está lejos de ser un simple trámite.
El informe sostiene que Salah ya ha recibido una propuesta formal de uno de los clubes saudíes, pero con un detalle clave: el paquete económico es inferior al que tuvo sobre la mesa antes de renovar con Liverpool FC. Para un jugador de su impacto global, eso no basta.
Las condiciones son tajantes. Primero, un salario anual y unos beneficios financieros acordes a su estatus y a su valor de mercado. No se trata solo de ganar mucho dinero, sino de que la cifra refleje su peso como uno de los nombres más grandes del fútbol mundial.
Segundo, duración. Salah quiere un contrato de dos o tres temporadas que le garantice estabilidad en la siguiente fase de su carrera. A sus 33 años, no busca un último cheque rápido, sino un proyecto con continuidad.
Y ahí entra la tercera exigencia, quizá la más deportiva de todas: el egipcio solo aceptará un club con un proyecto competitivo, capaz de pelear por grandes títulos y no limitarse a “participar”. No quiere ser simplemente la cara de una campaña de marketing, sino el líder de un equipo que aspire a ganar.
No es casual. Desde Inglaterra se ha deslizado que cualquier acuerdo con Arabia Saudí incluiría uno de los contratos más altos de la historia del deporte y un rol de embajador para promover el fútbol en el país. El dinero está, la exposición también. Falta que el proyecto deportivo esté a la altura de su ambición.
Lovren apunta a Carragher y a Slot
Mientras se cocina el futuro de Salah, el pasado reciente arde. La marcha del egipcio ha dividido a la afición del Liverpool. Muchos querían verlo cumplir su contrato hasta 2027. Otros asumen que el ciclo estaba agotado. Pero nadie discute que su salida ha dejado heridas abiertas.
El club ya trabaja en su sustituto. Yan Diomande figura como objetivo número uno para ocupar el vacío en ataque. Sin embargo, el terremoto emocional que provoca el adiós de Salah todavía no se ha detenido.
Dejan Lovren, íntimo amigo del egipcio y excentral del Liverpool, ha señalado con dureza a Jamie Carragher y a ciertos analistas por el trato hacia el delantero en su última temporada. En declaraciones a Winwin, el croata no se mordió la lengua: “La forma en que lo trataron esta temporada no es dura. Es asquerosa. ¿Por qué no hablaron así de él durante los últimos ocho o nueve años? Dime… Vale, una temporada mala, y vuelve a ser el objetivo. Hay muchos otros problemas”.
Lovren fue más allá al acusar a algunos comentaristas de buscar solo foco mediático: “Lo critican muy duramente. Algunos lo hacen solo para atraer atención, quizá porque no han tenido éxito en otras áreas de sus vidas, así que ahora necesitan rendir bien… especialmente Carragher, dice lo que quiere. Siempre dije que debería decirle esto a la cara, decir todas estas cosas a Mo a la cara”.
El exdefensa aseguró que eso nunca sucederá: “Nunca lo dirá. Porque sé que nunca lo hará, porque nunca me lo dijo a mí. También habló mal de mí, pero jamás me lo dijo en persona. Ya sabes, solo actúa en la televisión y le pagan por ello, así que necesita comportarse así”.
El dardo a Carragher no fue el único. Lovren apuntó directamente a Arne Slot como pieza clave en la decisión de Salah de marcharse. “No creo que fuera la directiva (quien empujó a Salah a irse). Creo que fue solo una persona, y creo que fue solo el entrenador. No tenían una buena relación. Pongámoslo simple. Con Klopp tenía una relación realmente buena”.
Lovren recordó la complicidad entre el egipcio y Jürgen Klopp: “No siempre fue perfecto, pero se conocían muy bien, confiaban el uno en el otro, se gustaban, y Mo lo dio todo en el campo por Klopp, y Klopp le dio esa confianza. Pero con Slot fue lo contrario. Es así de simple, y todo el mundo lo sabe porque, si miras las últimas ocho o nueve temporadas, lo hizo realmente bien”.
“Mo nunca sintió ese apoyo”
El croata también señaló al vestuario. Para él, Salah no solo quedó expuesto ante la opinión pública, también dentro del propio equipo: “Hay otros jugadores que también deberían asumir responsabilidad y decir: ‘sí, esto es culpa mía’, pero ya sabes, algunos nunca dieron un paso al frente”.
Lovren habló de “mala gestión” interna, de problemas que no se afrontaron donde debían: “Hubo mala gestión; internamente, no lo manejaron bien. No lo manejaron bien. Incluso si tienes algunos problemas, tienes que hablar de ello en el vestuario, y como dije, Mo nunca sintió ese apoyo. Siempre fue el titular de portada, ‘Ah, es Mohamed Salah, no te sorprendas’. Es un problema profundamente arraigado”.
Así se marcha Salah: con un legado inmenso, un futuro millonario casi garantizado y un reguero de reproches que deja al descubierto las grietas de un Liverpool en transición. Arabia Saudí ya sabe que tiene su “sí”, pero también que el egipcio no se moverá un centímetro sin que se cumplan sus condiciones.
El próximo contrato de su carrera no solo definirá su cuenta bancaria. Definirá también si sus últimos grandes años en la élite se escriben como un epílogo dorado… o como la sensación de que Anfield se despidió de su estrella demasiado pronto.






