Josh Sheehan y el desafío tras el Mundial perdido
Josh Sheehan no esconde el golpe. Quedarse fuera de la Copa del Mundo duele, y todavía escuece dentro del vestuario de Cymru. Pero el centrocampista tiene claro que ese vacío no puede convertirse en excusa, sino en combustible.
“Todos desearíamos estar preparando el Mundial ahora mismo, pero no es así. Es decepcionante, pero tenemos que aprender de ello”, asume.
No hay lamentos prolongados. Hay un cambio de chip.
Recién ascendido con Bolton Wanderers a Championship a través de los play-offs de League One, Sheehan llegó a la concentración con la adrenalina todavía en el cuerpo. Cerró una temporada memorable a nivel de club y, casi sin respiro, se lanzó de lleno al siguiente reto: relanzar a su selección.
La herida de Bosnia & Herzegovina sigue abierta. Aquel marzo, una tanda de penaltis les dejó sin billete mundialista. El tipo de derrota que deja silencio en el vestuario y miradas perdidas. El tipo de derrota que marca a un grupo… o lo fortalece.
“Creemos que deberíamos haber estado allí”, admite Sheehan.
Pero la frase no se queda en la queja. “Ahora nuestro foco está en la Nations League y en los desafíos que vienen”. El mensaje es nítido: usar el fracaso como punto de partida, no como punto final.
De la decepción al desafío
Cymru afronta ahora una prueba exigente en Cardiff: Ghana, selección mundialista, llega este martes (19.45h) con el Mundial en el horizonte y la necesidad de afinar detalles. Para el equipo de Craig Bellamy, el partido tiene otro matiz: es el primer gran termómetro antes de una UEFA Nations League que no da margen al despiste.
En otoño, Cymru se medirá en la League A a Portugal, Noruega y Dinamarca. Un grupo que no perdona ni una mala noche. Justo el escenario que el vestuario considera su hábitat natural.
“Tenemos partidos grandes por delante y ese es el nivel en el que creemos que debemos estar. Queremos seguir avanzando como grupo”, subraya Sheehan.
No suena a consigna vacía. Suena a objetivo.
Ghana, mientras tanto, llega con galones. “Son un buen equipo y tienen jugadores muy importantes, en su mejor momento”, reconoce el mediocentro. El respeto es evidente, pero no hay complejo. “Sabemos que va a ser duro. Es un partido de preparación para ellos antes del Mundial, y van a ir con todo”.
La exigencia, precisamente, seduce a Cymru. Un rival con potencia, ritmo y talento ofensivo es el escenario ideal para medir automatismos, personalidad y capacidad de respuesta. “Estamos más que confiados en que, si hacemos lo nuestro y rendimos a nuestro nivel, va a ser un buen partido”, insiste Sheehan.
La clave, para él, está en el equilibrio: “Sabemos que tienen amenazas de las que debemos estar pendientes. Pero también lo miramos desde nuestra perspectiva: sabemos que podemos hacerles daño”.
Un viejo conocido al otro lado
El duelo trae, además, una historia personal para Sheehan. Al otro lado del campo puede encontrarse con un rostro familiar: Antoine Semenyo, hoy convertido en uno de los atacantes más peligrosos de la Premier League.
Ambos coincidieron en Newport County. Entonces, Semenyo apenas tenía 18 años. Un chico tímido fuera del césped. Un animal competitivo dentro. “Era un chico callado, pero cuando pisaba el campo, de verdad, desde el primer momento era tan fuerte, tan rápido, tan directo…”, recuerda Sheehan.
Aquella versión precoz ya dejaba pistas de lo que venía. Un partido de FA Cup, un 2-1 ante Leicester City, actuó casi como carta de presentación al gran escaparate. “Lo hizo muy bien en ese partido y desde entonces ya se le vinculaba con clubes grandes. Desde ese punto sabías que iba a llegar lejos”.
Sheehan repasa detalles que se le quedaron grabados: la zancada, la potencia, la ambidestreza. “Con la izquierda, con la derecha, fuerte… Con 18 años aún no estaba ni plenamente desarrollado, pero se veía que en unos años iba a despegar”.
Hoy, ese chico que parecía mayor sobre el césped se ha convertido en referencia ofensiva y llega a Cardiff como amenaza principal de Ghana. Para Sheehan, será algo más que un simple rival: una medida exacta de hasta qué punto él y Cymru han crecido desde aquellos días en Newport.
La selección de Bellamy se planta ante Ghana con una mezcla de rabia contenida por el Mundial perdido y ambición por el escenario que viene. La decepción ya está escrita. Lo que falta por saber es si este grupo tiene la capacidad de convertirla en el motor de una nueva etapa en la Nations League.






