Iraola llega a Liverpool con Jacquet y Ndukwe
Andoni Iraola aterriza en Anfield con dos caras nuevas ya listas para él. Antes siquiera de poder imponer su propia huella en el mercado, el técnico español se encuentra con un par de apuestas fuertes cerradas en la etapa de Arne Slot: Jeremy Jacquet e Ifeanyi Ndukwe.
Slot ya es pasado. Fue despedido el domingo y, apenas cinco días después, el club presentó a Iraola como nuevo entrenador. El contexto no admite transición suave: Mohamed Salah, Andy Robertson e Ibrahima Konaté ya no están. Tres pilares fuera, un proyecto que necesita reconstrucción rápida y un banquillo nuevo obligado a responder desde el primer día.
En medio de ese vacío, dos defensas jóvenes aparecen como punto de partida.
Jacquet, fichaje de 60 millones para un vacío inmediato
Jeremy Jacquet no llega como promesa discreta. Liverpool pagó 60 millones de libras a Rennes en enero por un central de 20 años al que muchos ven como uno de los defensores más cotizados del continente. Se recupera de una operación de hombro, pero según The Athletic estará listo para la pretemporada. Y con la salida de Konaté, su papel puede crecer mucho más rápido de lo previsto.
El propio francés sabe dónde se mete y no se esconde. En declaraciones a Ouest-France explicó el peso de la decisión y el salto que ha dado: tomó su tiempo, pero se vio pronto en Liverpool. En julio cumplirá 21 años y, como él mismo subrayó, ahora manda el proyecto deportivo por encima de cualquier otra cosa.
Su agente le planteó dos caminos: un club de mitad de tabla o saltarse ese peldaño y dar el salto directo a la élite. Al principio, la opción intermedia parecía la más lógica. Pero Jacquet cambió el guion. Si los grandes de Europa llaman, no se les cierra la puerta. El escudo, la historia del club y el plan que le presentaron inclinaron la balanza hacia Anfield.
Es consciente del precio y de la presión que conlleva. Los jóvenes prometedores se pagan caros, y la pregunta es inevitable: ¿vale realmente lo que Liverpool ha invertido? Jacquet responde con ambición: cree tener “lo mínimo” para competir ahí y deja claro su objetivo inmediato, jugar todo lo posible desde ya. No llega a aprender de lejos; llega a pelear por un sitio en el once.
Ndukwe, el gigante que llega desde Austria
A su lado, aunque en un plano más silencioso, aparece Ifeanyi Ndukwe. Tiene 18 años, mide 1,98 metros (6ft 6in) y llega procedente de Austria Vienna. Liverpool lo aseguró tras un Mundial Sub-17 en el que llevó a Austria hasta la final y despertó el interés de varios clubes.
Su fichaje encaja con una línea muy clara del club: capturar talento joven de toda Europa antes de que explote definitivamente. Ya lo hicieron con Trey Nyoni desde Leicester City y con Rio Ngumoha desde Chelsea. Ndukwe es otro paso en la misma dirección, esta vez con un perfil físico imponente para el eje de la zaga.
No hay urgencia por lanzarlo al foco mediático, pero su presencia refuerza la sensación de que Liverpool quiere construir una nueva base defensiva a largo plazo. Y que Iraola tendrá materia prima para moldear.
Un técnico hecho para jóvenes… con la obligación de ganar
Ahí entra la figura del nuevo entrenador. A sus 43 años, Iraola llega con fama de saber desarrollar talento joven y de sacar rendimiento inmediato a plantillas en transición. Liverpool no le ficha solo para competir; le ficha para pelear por títulos. Él mismo lo dejó claro en sus primeras palabras al club: no hace falta mucho para sentirse atraído por Liverpool. El nombre habla solo.
La atmósfera de Anfield, la masa social, la calidad del vestuario y, sobre todo, la posibilidad de dirigir futbolistas de máximo nivel y disputar trofeos, fueron los argumentos que le terminaron de convencer. Para él, es difícil encontrar algo más atractivo que eso.
Ahora, ese escenario ilusionante se mezcla con la crudeza del momento: se han ido tres referentes, el proyecto cambia de manos y la Premier League no espera a nadie. Entre tanta incertidumbre, Jacquet y Ndukwe representan algo distinto: futuro, margen de crecimiento y una oportunidad para que Iraola demuestre, desde el primer verano, que puede reconstruir una defensa y mantener a Liverpool en la pelea grande.
La pregunta ya no es si tienen potencial. La cuestión es cuánto tardarán en convertirlo en realidad bajo las luces de Anfield.






