Irán recibe visados para competir en el Mundial de Fútbol
La selección de fútbol de Irán ya tiene en la mano el documento más importante antes de tocar el balón: el visado de entrada a Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses confirmaron que han aprobado las visas para la delegación iraní a apenas diez días del debut en el Mundial.
El calendario aprieta. El primer partido de Irán está programado contra Nueva Zelanda, el 15 de junio, en Los Ángeles. Durante días, el silencio administrativo alimentó la incertidumbre: ¿llegaría el equipo a tiempo?, ¿se convertiría la burocracia en un obstáculo deportivo? Esa incógnita, al menos, ha quedado despejada.
“Las visas necesarias para que Irán compita en la Copa del Mundo, incluidas las de los atletas y el personal de apoyo necesario, han sido emitidas”.
La frase clave, para los iraníes, es sencilla: podrán viajar, concentrarse, entrenar y competir.
Pero el mensaje político viajó en paralelo al deportivo. Las mismas autoridades subrayaron que no permitirán que el combinado iraní “abuse de este sistema para introducir terroristas en Estados Unidos bajo falsos pretextos”. Un aviso directo, que sitúa el caso muy lejos de un mero trámite consular y lo coloca en el terreno siempre delicado de la seguridad y la desconfianza mutua entre ambos países.
Mientras en Washington se marcaban líneas rojas, en Teherán reinaba la cautela. La federación iraní de fútbol, pieza central de esta historia, todavía no ha hecho comentarios públicos sobre la aprobación de los visados. Ni celebración, ni protesta, ni matices. Silencio.
De momento, lo único seguro es que Irán estará en Los Ángeles para enfrentarse a Nueva Zelanda. El balón rodará. La pregunta es qué peso llevará este contexto político cuando el árbitro señale el inicio del Mundial.






