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Ghana y su estrategia para el Mundial 2026: el plan de Otto Addo

Diez partidos, solo seis goles encajados. Las cifras de Ghana en la fase de clasificación al Mundial hablan solas. La zaga de las Black Stars ha sido un muro, una estructura sobria, fiable, casi orgullosa de su discreción. Pero justo cuando el torneo asoma en el horizonte, llega el golpe que nadie quería: la lesión de ligamento cruzado de Mohammed Salisu deja a Otto Addo sin uno de sus pilares.

Aleksander Djiku seguirá siendo el jefe de la defensa, pero perder a su socio habitual obliga a reescribir parte del libreto. La solidez no se negocia; las piezas, sí.

Una defensa que pierde a Salisu, pero no la identidad

Djiku y Salisu habían construido una sociedad silenciosa pero contundente. Cierres a tiempo, pocas florituras, cero dramas. Con Salisu fuera del Mundial, la pregunta es inmediata: ¿quién ocupa ese hueco?

Jerome Opoku se perfila como el candidato más natural para acompañar a Djiku en el eje. Físico, agresividad y buena lectura de juego le colocan un paso por delante del resto. Por fuera, el dibujo parece más claro: Alidu Seidu en la derecha y Gideon Mensah en la izquierda… aunque ni siquiera ahí hay plaza garantizada.

Mensah ha sido el lateral zurdo de referencia, pero siente ya el aliento de Derrick Kohn. El defensor de Union Berlin llega tras una temporada silenciosa, pero muy seria en Alemania, y se ha ganado un billete para el grupo que viajará a Estados Unidos, México y Canadá. No llega como comparsa: llega para competir.

En la lista defensiva también se abren puertas para nombres que quieren dejar de ser promesas de fondo de armario: Patric Pfeiffer, Marvin Senaya y Derrick Luckassen entran en las convocatorias de los amistosos previos al torneo. Son partidos que valen más que un simple ensayo. Son audiciones para entrar en la lista final.

Kojo Peprah Oppong, la joven cara nueva de la retaguardia, también pelea por consolidarse. El defensor de Nice irrumpió en la selección a finales del año pasado tras un inicio ilusionante en la Ligue 1. Ahora busca algo más que una mención: quiere un asiento fijo en el vuelo al Mundial.

Partey, Kudus y Owusu: el motor de un mediocampo con jerarquía

En la sala de máquinas, un nombre se impone por encima del resto: Mohammed Kudus. El jugador de Tottenham es la gran figura creativa de Ghana y el autor del gol que selló la clasificación mundialista ante Comoras. Su temporada en la Premier League ha sido amarga, plagada de dificultades y lesiones, pero el escenario cambia con la camiseta de la selección. El Mundial le ofrece algo parecido a una redención.

Thomas Partey, ahora en Villarreal, mantiene su peso específico dentro del grupo. Ha jugado poco en La Liga, pero cuando Ghana se jugaba el billete a 2026, él estaba en el centro de todo. Experiencia, temple y una lectura táctica que sigue siendo oro en un equipo que quiere correr sin perder el orden.

Elisha Owusu, referencia en el mediocampo de Auxerre, también entra en el núcleo duro. Si las lesiones le respetan, debe ser una pieza importante en el engranaje de Addo. Ibrahim Sulemana, recuperado a tiempo para los amistosos de marzo, añade energía y despliegue a una zona donde también aparecen nombres como Salis Abdul Samed y Kwasi Sibo, éste último llamado a ser el escudero de Partey en el once tipo.

La nota amarga la pone Abu Francis. El centrocampista se queda prácticamente sin opciones de entrar en la lista tras sufrir una doble fractura de pierna en un amistoso ante Japón a finales de 2026. Un golpe durísimo en lo personal y un recurso menos para Addo.

Un ataque de lujo… y un debate con nombre propio

Arriba, Ghana vive el escenario opuesto a la defensa: sobran los nombres, faltan los huecos. La competencia es feroz, y eso, en un torneo corto, es una bendición.

Antoine Semenyo llega como indiscutible. Su irrupción en la Premier League con Bournemouth ya había encendido las alarmas de las defensas rivales; su salto a Manchester City en enero solo ha confirmado el diagnóstico. Goles, presencia, carácter. Ya sabe lo que es levantar un título esta temporada tras conquistar la Carabao Cup. Ahora le toca liderar un ataque mundialista.

Jordan Ayew, capitán y referencia de Leicester, no solo aporta jerarquía. Fue el máximo goleador de Ghana en la clasificación, con siete tantos. Va camino de su tercer Mundial y no viene a hacer turismo. Viene a mandar.

Inaki Williams, punta del Athletic Club, completa el tridente de certezas. Potencia, trabajo incansable y un historial de goles tanto en club como en selección que le convierten en otra pieza fija para Otto Addo.

A partir de ahí, el ruido crece. Abdul Fatawu Issahaku, brillante en Leicester, se ha ganado un lugar en el escaparate con goles espectaculares y una zurda que cambia partidos. Kamaldeen Sulemana, ahora en Atalanta, ofrece algo distinto: regate, desequilibrio, esa conducción que rompe líneas y abre grietas donde parece no haber espacio.

Y luego está la gran incógnita: André Ayew. El veterano, de 36 años, no juega con la selección desde la AFCON 2023, pero su nombre sigue sobre la mesa. Parte de la afición y del entorno pide que su fidelidad al equipo nacional tenga premio con un último viaje mundialista. Addo deberá decidir si apuesta por la memoria o por el presente más inmediato.

Alrededor de ellos, otros nombres empujan: Ernest Nuamah (Lyon), Brandon Thomas Asante (Coventry), Christopher Bonsu Baah (Al Qadsiah) o Prince Adu (Viktoria Plzen). Todos quieren entrar en una foto final en la que no hay margen para la nostalgia.

El once que se perfila: una Ghana reconocible, pero con matices

El plan base de Otto Addo apunta a un 4-3-3 claro y agresivo. En la portería, Benjamin Asare parte con ventaja para ser titular, protegido por una línea de cuatro que, salvo sorpresa, formarán Seidu, Opoku, Djiku y Mensah.

Por delante, Thomas Partey se colocará como ancla del equipo. A su lado, Kwasi Sibo aportará trabajo, equilibrio y coberturas, liberando a Kudus para ocupar el rol que mejor le sienta: mediapunta disfrazado de interior, con libertad para recibir entre líneas, girarse y conectar con los tres de arriba.

En ataque, el dibujo invita a soñar. Jordan Ayew, con el brazalete, volverá a ser la referencia central. A su derecha, Fatawu Issahaku ofrece pegada y fantasía; a su izquierda, Semenyo amenaza con su zancada y su olfato de gol. Es un tridente que mezcla experiencia, juventud y hambre.

Once probable de Ghana para el Mundial 2026 (4-3-3): Asare; Seidu, Opoku, Djiku, Mensah; Partey, Sibo, Kudus; Fatawu Issahaku, Jordan Ayew, Semenyo.

La estructura está clara. La identidad, también: solidez atrás, jerarquía en el medio y dinamita arriba. Falta una sola respuesta, la que nadie puede escribir antes del pitido inicial: ¿está esta generación lista para que las Black Stars vuelvan a iluminar un Mundial?