Eddie Howe y el desafío de Newcastle United tras una temporada difícil
Eddie Howe caminaba solo en el inicio de la vuelta de honor de Newcastle United. Pero no lo estaba.
El cántico bajaba en cascada desde las gradas de St James’ Park, martilleando una idea: “Eddie Howe’s black and white army”. Último partido en casa de la temporada, 17 de mayo, ante West Ham, y una afición que eligió abrazar a su entrenador justo cuando más expuesto se encontraba.
Ese mismo coro ya había acompañado las vueltas de celebración tras la clasificación para la Champions League en 2023 y 2025. Entonces todo era ascenso, vértigo positivo, una ciudad entera subiéndose a la ola. Esta vez, en cambio, el eco sonaba distinto. Más protector. Más consciente de las cicatrices.
Howe se quedó con esa imagen. Con la cantidad de hinchas que se quedaron en su asiento cuando el curso pedía a gritos el pitido final. Ha sido su temporada más dura en el club. Y, sin embargo, en las últimas jornadas parecía asomar algo parecido a un nuevo impulso: siete puntos de nueve posibles, la sensación de que el equipo aún tenía pulso después de un año agotador.
Quedaba un partido. Quedaba, también, espacio para otro giro extraño.
De Fulham al golpe de realidad
En Craven Cottage, en el cierre de la Premier, Newcastle volvió a una versión demasiado conocida. Cambios desconcertantes, una actuación blanda, una derrota por 2-0 ante Fulham que dejó al equipo con 17 partidos de liga perdidos. Otra vez cabezas gachas, otra vez jugadores y cuerpo técnico caminando hacia el fondo visitante con la sensación de haber visto esta película demasiadas veces.
Se sintió como el Día de la Marmota.
“Ha habido muchos golpes esta temporada”, admitió Howe. Se quedó corto.
No sorprendió que, a principios de mayo, propietarios, ejecutivos y figuras clave del club se reunieran en Northumberland para trazar el plan de reconstrucción. “Estamos en un momento delicado y quieren entender por qué, qué estamos haciendo y cómo arreglarlo”, explicaba una fuente de alto nivel.
No ha habido reacciones viscerales ni decisiones al calor del resultado. Desde arriba han optado por el bisturí frío: análisis profundo, sin sentimentalismos, para desmenuzar qué ha fallado. Y de ese diagnóstico se desprende una certeza: se avecinan cambios importantes. La plantilla será distinta cuando arranque la próxima temporada.
Un verano para vender, comprar… y resetear
Hay una brecha evidente entre la valoración de Bayern Munich y la de Newcastle, que solo está dispuesto a vender “en nuestros términos”. Pero todo apunta a que Anthony Gordon estará entre las salidas más sonadas.
Contando posibles ventas, el club se ve obligado a mirar el mercado con ambición y urgencia: como mínimo, un portero, un lateral, un centrocampista y un par de delanteros. Ese es el esqueleto básico que manejan en las oficinas.
Howe, “frustrado” por errores recurrentes sobre el césped que no ha logrado corregir, asegura que el club tiene “muy claro” lo que necesita este verano tras un decepcionante 12º puesto en liga. No bastará con fichar. Pero el técnico se agarra a ejemplos recientes de otros clubes que han escalado la tabla con una sola ventana de mercado bien ejecutada.
El propio Howe forma parte del problema y de la solución. Así lo ven en el club, que afronta una reconstrucción crucial liderada por el director deportivo Ross Wilson. No deja de ser lógico: el mismo entrenador que hace solo un año puso fin a 70 años de espera por un gran título doméstico levantando la Carabao Cup ahora dirige un proyecto que ha perdido nivel y consistencia.
Dentro del club nadie se engaña: la temporada no ha estado a la altura.
De equipo feroz a equipo frágil
La irregularidad ha salpicado a todos. Al equipo y al propio Howe, que ha pasado buena parte del curso buscando una fórmula que nunca terminó de cuajar. El listón debe subir tras su peor campaña doméstica al frente de Newcastle.
“Es algo que tenemos que abordar y muy rápido”, advirtió. Newcastle tiene que recuperar el filo.
No hace tanto, el equipo se distinguía por todo lo contrario: saber rematar al rival. En 2024-25, ningún conjunto desperdició menos puntos que Newcastle (siete) desde situaciones de ventaja. Howe podía apoyarse en Alexander Isak para abrir el marcador, empatar o ampliar diferencias antes de su traspaso de 125 millones de libras a Liverpool, y confiar después en un bloque trabajado al detalle para cerrar los partidos.
Este año, ese guion se ha roto. Newcastle ha tirado por la borda más puntos desde posiciones ganadoras que nadie en la Premier: 27. Y ha encajado más goles (21) que cualquier otro en el tramo final de los partidos, los últimos 15 minutos.
Un equipo antes temible se ha vuelto quebradizo.
Mientras Aston Villa, flamante campeón de la Europa League, consiguió gestionar la exigencia pese a caer pronto en las copas nacionales, el Newcastle de Howe se vio desbordado durante buena parte del curso por la pelea en varios frentes. Hubo destellos de una evolución tardía, chispazos demasiado aislados, y ni siquiera el alivio del calendario en las últimas semanas se tradujo en una reacción sostenida, pese a disponer de más tiempo de entrenamiento y recuperación.
Ha sido una maratón mental y física. Para muchos en el vestuario, la primera experiencia real con una temporada de 58 partidos. “Joder, no es fácil”, resumía alguien cercano a uno de los habituales.
Ni siquiera el cuerpo técnico sentía que pudiera saborear las victorias en el pico de la temporada. Cada triunfo llevaba pegado el miedo a que una derrota días después cambiara por completo la narrativa.
Newcastle nunca logró encadenar esa racha definitoria que sí había encontrado en años anteriores. Y en una liga donde el 71% de sus derrotas se decidió por un solo gol, Howe necesita con urgencia volver a inclinar esos márgenes a su favor.
La paciencia tiene fecha de caducidad
Entre los aficionados, la palabra que más se repite es “reset”. Lo resume bien Liam Phillips, abonado de St James’ Park. Para él, el inicio del próximo curso será una prueba de fuego para el técnico.
“Necesita empezar muy bien la próxima temporada”, advierte. “Si Newcastle no está entre los seis o siete primeros en los primeros partidos, creo que la grada se va a girar rápido. Ha habido paciencia y comprensión este año, pero si el equipo arranca mal después de gastar más dinero en fichajes, la gente no va a ser tan indulgente”.
El verano se vuelve, así, un examen sin margen de error tras una ventana turbulenta hace un año. Entonces el club se quedó sin varios objetivos prioritarios, la mayoría de fichajes llegó tarde, no había director ejecutivo ni director deportivo, y terminó cediendo y vendiendo a Isak en el último día de mercado después de resistir durante semanas.
Brentford o Bournemouth han sabido reconstruirse con inteligencia tras perder a piezas clave. Newcastle, en cambio, no ha visto suficiente retorno de una inversión neta superior a los 100 millones de libras en la que Howe tuvo un peso importante. Solo el central Malick Thiaw puede considerarse un éxito sin matices.
La brutal carga de partidos entre septiembre y marzo obligó a que muchos de esos refuerzos se adaptaran casi más a través del vídeo y el análisis que del trabajo físico. Jacob Ramsey apenas tuvo una pequeña ventana para conocer de verdad las sesiones de Howe antes de que el calendario se disparara. Para el centrocampista, acostumbrado a un ritmo más relajado incluso bajo el exigente Unai Emery en Aston Villa, el nivel de carrera de alta intensidad en los ejercicios fue un choque.
Es la foto fija del periodo de ajuste que atraviesan muchos recién llegados antes de asentarse en Newcastle. Howe confía en que los fichajes del verano pasado sean mejores tras este aprendizaje y ayuden a invertir la tendencia.
Sin Europa y con urgencias
El contraste con años anteriores es evidente. Howe, que había logrado competir por encima del nivel salarial de su plantilla, ha visto cómo su equipo se hundía en la zona media-baja de la tabla.
Mientras el eterno rival Sunderland celebraba un doble triunfo en el derbi, Newcastle se quedaba fuera de Europa en una temporada con hasta ocho plazas continentales disponibles. Un ciclo de boom y caída que el club sabe que no puede permitirse repetir.
Howe ya demostró que puede sacar ventaja cuando dispone de semanas limpias para preparar los partidos de Premier. Necesita recuperar esa versión. Y rápido.
“Cada experiencia te hace más fuerte y te hace apreciar los buenos momentos”, reflexionó el técnico. “Intentaremos volver como un equipo mejor”.
La cuestión es simple y brutal: ¿cuánto tiempo le concederá St James’ Park para demostrarlo?






