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Crystal Palace refuerza Selhurst Park ante posible coronación del Arsenal

El último partido de la temporada en Selhurst Park ya no es solo una cita de calendario. Es un punto de ebullición. Crystal Palace ha endurecido de forma drástica sus normas para el duelo final ante Arsenal, un encuentro que podría ver a los de Mikel Arteta coronarse campeones de la Premier League.

El precedente en el London Stadium

Arsenal salió vivo de West Ham gracias a un único destello. Leandro Trossard firmó el 0-1 que mantiene vivo el sueño del título y que, a estas alturas, vale oro. El partido, sin embargo, no se cerró ahí. Un gol del West Ham fue anulado tras revisión del VAR y el final del choque quedó marcado por la polémica.

En las gradas, el partido se jugó a otra velocidad. Imágenes difundidas en redes sociales mostraron a varios aficionados del Arsenal infiltrados en zonas locales, lo que derivó en enfrentamientos con seguidores del West Ham. Un aviso serio para los clubes implicados en la recta final del campeonato.

Crystal Palace ha tomado nota. Y no piensa permitir que Selhurst Park se convierta en un escenario similar justo el día en el que la Premier podría decidirse.

Mano dura con las entradas

El mensaje del club es claro: las entradas de zona local son para aficionados del Crystal Palace. Punto.

Para el choque ante Arsenal, el club ha anunciado una batería de medidas excepcionales:

  • El sistema de “ticket sharing” quedará desactivado para este partido.
  • Cualquier aficionado que comparta o revenda su entrada de forma no autorizada será vetado para comprar abonos de temporada o membresías la próxima campaña.
  • La seguridad se reforzará en Selhurst Park, con cacheos a todos los asistentes en los accesos.
  • Solo podrán adquirir entradas quienes tengan una cuenta de CPFC registrada antes del 1 de diciembre de 2025.
  • Será posible comprar varias entradas en una sola transacción, siempre que los destinatarios cumplan los requisitos de membresía de esa fase de venta.
  • Las entradas de invitado deberán asignarse a aficionados con número de referencia de cliente.

El objetivo es evidente: cerrar cualquier resquicio que permita a seguidores del Arsenal colarse en las gradas locales en un partido de altísimo voltaje emocional.

Medidas también en el Etihad

El endurecimiento no se limita al último día. Crystal Palace visita hoy a Manchester City en el Etihad Stadium, en un duelo que puede reconfigurar el pulso por el título.

Para este encuentro también se han activado controles adicionales con una idea similar: impedir que aficionados visitantes ocupen zonas de la afición local y frenar la reventa y el “touting” de entradas. El club ha deshabilitado el intercambio de abonos para reducir al mínimo la circulación no controlada de tickets.

En un tramo final tan tenso, cada detalle cuenta. También en las taquillas.

Un título al borde del desenlace

El contexto deportivo explica la rigidez. Arsenal lidera la Premier League con 79 puntos, cinco más que Manchester City, que suma 74 antes de medirse a Palace en el Etihad.

Si el equipo de Pep Guardiola gana hoy, recortará la distancia a solo dos puntos. Ambos llegarían entonces con dos jornadas por disputar y City necesitaría superar a Bournemouth en su siguiente encuentro para arrastrar la lucha por el título hasta el último fin de semana.

Si City tropieza ante Crystal Palace, el escenario cambia por completo. Un empate o una derrota de los celestes dejaría el título prácticamente servido al Arsenal: a los de Arteta les bastaría con vencer a Burnley el 18 de mayo para asegurar su primera Premier en 22 años antes de presentarse en Selhurst Park el 24 de mayo.

Ahí entra en juego de nuevo el factor grada. Si Arsenal llega ya campeón, el partido se convertirá en una celebración masiva en territorio ajeno. Si la liga se decide ese día, el estadio será un volcán. En cualquiera de los dos casos, Crystal Palace quiere el control total de su casa.

El 24 de mayo, a las 16:00, Selhurst Park no será solo el escenario de un partido. Será el termómetro de una ciudad, de una afición y de una Premier que se ha negado a bajar el ritmo hasta el último suspiro.