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Croacia ante Inglaterra: el crucial estreno de Zlatko Dalic en el Mundial

Zlatko Dalic no disimula: el estreno de Croacia en el Mundial contra Inglaterra puede marcar todo su verano. El seleccionador lo asume como una especie de ruleta rusa deportiva: un primer partido que impulsa o que derrumba.

“Quizá, porque el primer partido puede destruirlo todo”, admitió al ser preguntado si habría preferido medirse a Inglaterra más adelante en la fase de grupos. La herida de la Eurocopa sigue fresca: en 2024, derrota 3-0 ante España en el debut y una selección que ya no encontró el camino de vuelta.

Un gigante con pies vendados

Croacia llega con pedigrí, pero cojeando. Tercera en 2022, subcampeona en 2018, el peso de la historia reciente choca con un presente lleno de dudas físicas. El 2-1 ante Eslovenia en el último amistoso, en Varazdin, sirvió para ajustar detalles y sumar confianza, no para despejar todos los temores.

Mateo Kovacic y Josip Gvardiol, ambos del Manchester City, apuran su regreso tras lesión. No son dos nombres cualquiera: son piezas estructurales en un equipo que, como reconoce Dalic, no puede presumir de una plantilla larga.

“No tenemos una gran nómina y estos son algunos de nuestros jugadores más importantes”, subrayó. El problema no se queda ahí. Luka Modric, referencia eterna, juega con máscara protectora por una fractura en el pómulo y también arrastra falta de ritmo competitivo.

“Kovacic, Gvardiol y Modric no jugaron mucho durante un largo tiempo y no están en forma óptima”, explicó Dalic. “Especialmente Kovacic, apenas jugó esta temporada y ahora lo necesitamos. No es fácil y necesitamos tiempo. Gvardiol ha vuelto, pero sé que no están al nivel ideal”.

Tiempo. Justo lo que no concede un Mundial cuando tu primer rival es Inglaterra y la cita está fijada para el 17 de junio en Dallas.

El peso del primer golpe

Dalic conoce demasiado bien el valor simbólico del partido inaugural. En Rusia 2018, el triunfo ante Nigeria marcó la ruta hacia la final. En Qatar 2022, el empate ante Marruecos dio estabilidad y margen para crecer. Cuando el inicio fue un golpe en contra, como en la Eurocopa frente a España, el castillo se vino abajo.

“En el pasado hemos ganado a Nigeria y empatado con Marruecos”, recordó, aferrándose a los precedentes positivos. Esta vez no habrá fase de adaptación: enfrente estará una de las grandes favoritas, con una generación ofensiva desbordante y una preparación meticulosa en suelo estadounidense.

Inglaterra lleva una semana concentrada en Miami. Croacia aterriza sabiendo que el rival ha afinado cada detalle para llegar al máximo a Dallas. Dalic lo ve y lo respeta.

“Un equipo muy fuerte, cuya liga es la mejor del mundo y que juega muy ofensivo, muy rápido”, describió. Y lanzó una frase que suena a aviso interno tanto como a reconocimiento ajeno: “Tendremos que hacer algo más”.

Sin psicodrama, pero con memoria

El cruce tiene historia. Dalic estaba en el banquillo cuando Croacia dejó fuera a Inglaterra en las semifinales del Mundial 2018, una noche que aún escuece en el fútbol inglés. Sin embargo, el técnico rehúye alimentar el relato de las cicatrices psicológicas.

Desde entonces, Inglaterra ha vencido dos veces a Croacia. El duelo ya no se explica solo por aquella prórroga en Moscú, sino por una rivalidad que se ha ido equilibrando en el campo y en el marcador. Dalic lo sabe y prefiere no vender humo: la nostalgia no gana partidos.

Lo que sí pesa es el presente: un grupo corto, estrellas tocadas, un capitán con máscara y un estreno que no permite errores. El seleccionador lo asume como es: un examen sin recuperación.

“Contra Inglaterra vamos a luchar, intentaremos hacer lo mejor y tratar de ganar”, afirmó, sin adornos.

Croacia llega a Dallas con la experiencia de quien ya ha rozado la gloria y con la fragilidad de quien siente que un mal paso puede tirarlo todo por tierra. El primer silbatazo no solo abrirá el Mundial para ellos; puede decidir hasta dónde llega el último gran baile de varios de sus héroes.