Christian Eriksen se recupera tras susto en amistoso contra Ucrania
Christian Eriksen volvió a detener el corazón del fútbol danés. Esta vez en Odense, en un amistoso aparentemente rutinario ante Ucrania, que terminó en angustia y silencio. La buena noticia: el mediapunta está consciente, de buen ánimo y se espera que abandone el hospital en breve.
En el minuto 65, con Dinamarca mandando 2-1 en el Nature Energy Park, las cámaras de televisión captaron a Eriksen llevándose la mano al pecho. Segundos después, el partido se detuvo. La preocupación fue inmediata, inevitablemente ligada a aquel 12 de junio de 2021 en el Parken Stadium, cuando el entonces jugador del Inter sufrió un paro cardíaco en pleno Euro 2020 ante Finlandia.
Esta vez, el desenlace apunta a ser muy distinto.
“Está con su familia y de buen ánimo”
El médico de la selección, Morten Boesen, ofreció un parte tranquilizador a través de la federación danesa (DBU). “Hablé con Christian esta mañana y está bien. Está con su familia y de buen ánimo”, explicó el doctor en un comunicado. “La expectativa es que será dado de alta pronto y pueda volver a casa. Estamos cuidando bien de los jugadores y del cuerpo técnico y mantenemos un contacto regular con ellos”.
Eriksen, de 34 años, ya vivía con un dispositivo implantable (un desfibrilador automático) que se le colocó tras el colapso de la Eurocopa para permitirle continuar su carrera profesional. El nuevo episodio encendió todas las alarmas, pero, según Boesen, el jugador permanece estable y sometido a más pruebas en el hospital para aclarar el origen del malestar.
Durante el encuentro ante Ucrania, el internacional danés llegó a perder brevemente la consciencia tras referir molestias en el pecho. El choque se interrumpió de inmediato y, ante el impacto emocional, terminó siendo abandonado.
Un vestuario paralizado
El seleccionador, Brian Riemer, describió el momento en el que entendió que nada más importaba sobre el césped. “Christian Eriksen saludó a sus compañeros mientras abandonaba el campo”, relató. Ese gesto, un simple movimiento de mano, alivió a un grupo que revivía viejos fantasmas.
Riemer reconoció que, al principio, pensó que el gesto de dolor se debía a un lance del juego. “Unos minutos antes de que se sintiera mal, había tenido un forcejeo con Ruslan Malinovskyi y pensé que por eso se le veía tan afectado, pero me equivocaba. Desde ese momento, ni yo ni los jugadores en el campo podíamos seguir con el partido”.
La decisión de no reanudar el amistoso llegó casi de forma natural. El resultado, el ritmo, el plan de trabajo… todo quedó reducido a un detalle menor ante la imagen del capitán tendido en el césped.
La sombra del Parken, el peso de la historia
Es imposible separar lo ocurrido en Odense de lo vivido en el Parken Stadium hace cinco años. Entonces, Eriksen necesitó reanimación cardiopulmonar (RCP) en pleno terreno de juego y se le implantó un marcapasos días después. Aquella escena marcó una generación de futbolistas daneses y redefinió la relación del país con su selección.
Que el mismo hombre, con el mismo 10 a la espalda, vuelva a desplomarse en un campo danés explica la reacción de sus compañeros: rostros desencajados, abrazos, miradas perdidas hacia la banda donde los servicios médicos trabajaban con urgencia pero sin el pánico de 2021.
Esta vez no hubo imágenes de RCP ni de un dispositivo desplegado sobre el césped. Hubo, sí, un miedo profundo, pero también la rápida confirmación de que Eriksen estaba consciente, comunicativo, acompañado de su familia y bajo control médico.
El fútbol de Dinamarca respira, otra vez, al ritmo del corazón de su jugador más influyente de la última década. La gran incógnita ya no es solo cuándo saldrá del hospital, sino cómo gestionará él —y todo un país— la idea de volver a verle sobre el césped después de haber mirado al abismo por segunda vez.






