Chelsea: ¿El camino hacia un nuevo proyecto con Xabi Alonso?
El Chelsea se asoma al final de otra temporada caótica con una paradoja sobre la mesa: puede acabar levantando un título… mientras hace balance de otro curso fallido.
El sábado, en Wembley, el club londinense peleará la FA Cup ante el Manchester City con Callum McFarlane como técnico interino. Es el tercer rostro en el banquillo en un mismo año, símbolo perfecto de un proyecto que no encuentra estabilidad. Novenos en la Premier League tras una racha desastrosa, los ‘Blues’ se aferran a una carambola casi improbable para volver a la Champions: arrebatar el sexto puesto con solo dos jornadas por disputarse y rezar para que el Aston Villa acabe quinto y conquiste la Europa League frente al Freiburg la próxima semana.
La apuesta por Liam Rosenior, trasladado desde el Strasbourg, salió mal. Muy mal. La propiedad sabe que no puede permitirse otro error. En ese contexto, un nombre destaca en la lista de candidatos: Xabi Alonso, exentrenador de Bayer Leverkusen y Real Madrid, uno de los técnicos más cotizados del momento.
El plan Alonso y un dibujo sugerente
Alonso, obligado siempre a adaptarse al material humano que tiene entre manos, ha firmado sus mejores trabajos con distintas variantes de un 3-4-2-1 fluido, con mucha movilidad entre líneas. Sobre ese lienzo táctico se dibuja un posible “once soñado” del Chelsea que, más allá de la realidad del mercado, ayuda a imaginar qué podría ser este equipo bajo su mando.
En la portería, la herida sigue abierta. Los problemas bajo palos son profundos y conocidos. Robert Sánchez llegó desde Brighton & Hove Albion por un buen dinero, pero el rendimiento no ha cerrado el debate. Un nuevo guardameta figura en lo más alto de la lista de necesidades. El nombre que más se repite alrededor de Stamford Bridge es Gregor Kobel, número uno del Borussia Dortmund, 28 años, internacional suizo y perfectamente conocido por Alonso de su etapa en Alemania. Un perfil sobrio, dominante en el área y con juego de pies para iniciar desde atrás.
Una defensa para tres centrales
En defensa, el dibujo cambia el foco. Marc Cucurella tiene su sitio prácticamente asegurado en el once actual, pero en una línea de tres podría quedar en tierra de nadie, igual que Malo Gusto. Reece James, con su potencia y llegada, se siente más natural como carrilero o interior adelantado, no como lateral clásico. Y utilizar a Cucurella como extremo puro no parece la solución para un equipo que hace agua por demasiados frentes.
Si Trevoh Chalobah está realmente listo para asumir galones y mandar en la zaga, y si Levi Colwill logra encadenar partidos sin problemas físicos, solo faltaría una pieza de peso para completar una línea de tres muy seria. Ahí entra Marcos Senesi. El central del Bournemouth ha sido vinculado con el Chelsea y encajaría como guante en ese rol de central agresivo, con buen pie y personalidad. El problema es evidente: si los ‘Cherries’ logran billete para la Champions, retenerlo en la costa sur sería una tentación fuerte para el argentino.
Un centro del campo con hierro y talento joven
En el centro del campo, el ruido no cesa. Parte de la afición mira ya con recelo a Enzo Fernández. Sus declaraciones sobre dónde le gustaría vivir en el futuro, aparentemente inocentes, han sido interpretadas como un gesto ingenuo y poco propio de un capitán. No es la primera vez que su figura queda en el centro de la polémica.
En cambio, Moisés Caicedo se ha convertido en la pieza inamovible. Alrededor del ecuatoriano debe construirse el corazón del equipo. Su despliegue, su lectura defensiva y su capacidad para sostener al bloque lo convierten en el ancla perfecta para un sistema de dos mediocentros. Con Reece James instalado de forma permanente en el carril derecho, el siempre discutido Pedro Neto corre el riesgo de quedarse sin espacio claro en el proyecto.
El club ya ha sido relacionado con un acompañante para Caicedo y con un perfil joven para el costado izquierdo de esa línea de cuatro. Pablo Barrios, de Atlético de Madrid, aparece como una opción de enorme proyección. Tiene una cláusula de rescisión altísima y, aunque el Chelsea lograra evitar pagarla, su fichaje exigiría una inversión fuerte desde el primer día. Un interior dinámico, con personalidad para pedir la pelota y criterio para acelerar el juego.
Por el otro flanco surge el nombre de Said El Mala. El adolescente alemán ha protagonizado una temporada de irrupción con el Cologne y, según los informes, ha llamado la atención en Londres. Un zurdo con margen de crecimiento, ideal para trabajar a medio plazo en un sistema que exige inteligencia táctica y capacidad para ocupar varios carriles. Anthony Gordon también ha aparecido en el radar. Su fichaje encajaría con esa versión reciente del Chelsea: agresivo en el mercado, dispuesto a pagar caro por talento ofensivo contrastado en la Premier.
Palmer, Joao Pedro y la espera por Estevao
Más arriba, el foco se desplaza al gol. El futuro ofensivo se llama Estevao, pero el brasileño es todavía muy joven y está lesionado. Eso obliga al club a moverse en verano para protegerlo, rodearlo bien y no precipitar su salto al primer plano.
Mientras tanto, Joao Pedro se ha convertido en una de las pocas luces de la temporada. Con 15 goles en la Premier hasta la fecha, el delantero ha sido uno de los escasos puntos altos en un año gris. El Chelsea puede acudir al mercado en busca de un ‘9’, pero quien llegue tendrá que desbancar al máximo goleador del equipo. No es poca cosa.
A su espalda, Cole Palmer se ha ganado un estatus especial. Ha sido vinculado con una posible salida, reflejo de la inquietud que rodea a las grandes figuras del club, pero en Stamford Bridge dan por hecho que la prioridad es retenerlo. Si se queda, será titular indiscutible durante mucho tiempo. Su creatividad entre líneas, su pegada y su capacidad para decidir partidos son el tipo de virtudes que Alonso ha sabido potenciar en otros proyectos.
El Chelsea se mueve entre la urgencia y la ilusión. Entre la necesidad de acertar por fin con su entrenador y la tentación de reconstruir un once a la medida de un técnico de élite. La FA Cup puede maquillar el presente. La verdadera respuesta llegará cuando se sepa quién dirigirá ese vestuario… y qué versión de los ‘Blues’ se atreverá, por fin, a ser.






