Australia sorprende en el Mundial y responde a Mike Grella
Mike Grella quiso ser contundente. Acabó convertido en combustible. El exjugador y ahora analista estadounidense volvió a quedar expuesto después de que sus palabras sobre Australia —“no tienen ninguna posibilidad de hacer nada en el Mundial” y “son el equipo más débil del grupo”— se le hayan girado en contra justo antes del duelo que puede decidir el grupo frente a Estados Unidos en Seattle.
El contexto no podría ser más incómodo para él: la selección a la que trató de “lay up” para el conjunto norteamericano acaba de firmar una de las victorias más llamativas de la primera jornada, un 2-0 sobre Turkiye en Vancouver que ha cambiado por completo la percepción global de los Socceroos.
Del desprecio al efecto bumerán
Grella, en CBS Sports Golazo, había despreciado sin matices al equipo de Tony Popovic: dijo que no reconocía a ningún jugador, que Australia no podía competir con un Estados Unidos repleto de futbolistas en la Champions League y en “algunos de los mejores clubes de Europa”. No se quedó ahí: repitió la idea de que “no tienen ninguna posibilidad de hacer nada en el Mundial” y los etiquetó como el rival más flojo del grupo.
Las redes no olvidan. El exjugador de AFL Dan Gorringe rescató el clip, se rió de los comentarios y lanzó un desafiante “we’re gona f*** you up” dirigido a Grella. El estadounidense respondió compartiendo el vídeo y calificándolo de “hilarious”, adornado con emojis de risa, el lenguaje universal de quien asegura no haberse dado por aludido… mientras todo indica lo contrario.
Ahora, con Australia creciendo en el torneo, algunos de sus propios compañeros de plató empiezan a ver el riesgo. “Grella va a ser contratado como su orador motivacional a este paso. Les consiguió tres puntos ayer”, ironizó el exmediocampista Benny Feilhaber. El exdefensa Jimmy Conrad fue directo al punto: “Todo el mundo sigue menospreciando a Australia y parece que no es lo correcto. Así que gracias, Grella. Lo apreciamos”.
Vancouver, el partido que cambió el relato
El ruido mediático no existiría sin la actuación en Vancouver. Australia firmó un 2-0 ante Turkiye que tuvo de todo: velocidad, pegada, oficio y un portero que pasó del anonimato a héroe nacional en 90 minutos.
Nestory Irankunda abrió el marcador, Connor Metcalfe sentenció tras el descanso y Patrick Beach, en su debut mundialista, sostuvo al equipo con paradas de alto nivel. Antes del pitido inicial, muchos australianos no lo habrían reconocido por la calle. Después del encuentro, su nombre se repite en tertulias y portadas.
La figura que ha traspasado fronteras, sin embargo, es Irankunda. El extremo de Watford ya había llamado la atención en la Championship, pero su historia y su estilo han atrapado al público internacional: velocidad descomunal, desborde, descaro. La BBC, a través de Chris McKenna, destacó su viaje “de refugiado a estrella del Mundial”, recordando que hace apenas un año estaba aprendiendo de Harry Kane en Bayern Munich.
El tabloide The Sun lo llevó a portada digital con un titular que subrayaba su origen y su impacto: un jugador nacido en un campo de refugiados que marca un gol histórico en un Mundial. La revista FourFourTwo fue más allá con una pregunta que lo dice todo: “¿El nuevo Michael Owen?”, al comparar su tanto con el mítico gol del inglés a Argentina en 1998.
Postecoglou, Popovic y la marca Socceroo
El eco en Reino Unido e Irlanda tuvo acento australiano. Ange Postecoglou, exseleccionador de los Socceroos y actual técnico de Tottenham, formó parte del panel de ITV y se rindió ante la acción de Irankunda: destacó su velocidad “a cualquier nivel, ya sea en el parque o en un Mundial” y habló de “un momento enorme”. Subrayó algo que conocen bien quienes han brillado en esta competición: bastan un par de semanas buenas para que cambie tu vida.
Ese mismo razonamiento puede aplicarse al grupo de Popovic. Según las proyecciones de The Athletic, Australia tiene ahora un 85 % de opciones de avanzar a la fase de eliminatorias. Nada mal para el conjunto al que muchos daban por descartado antes de empezar.
El análisis más detallado del triunfo llegó precisamente desde voces no estadounidenses. Simon Hughes, periodista senior de The Athletic desplazado a Vancouver, definió a Australia como un equipo “street wise”: conocedor de los trucos del oficio, dispuesto a usar “las artes oscuras” del juego cuando hacía falta. En su columna pidió a sus lectores “no subestimar nunca la auténtica garra australiana”.
En CBS Sports Golazo amplió su visión: le impresionó cómo el equipo asumió sus limitaciones, exprimió al máximo sus virtudes y controló el partido sin necesidad de monopolizar la posesión o los remates. Recordó algo básico: el guardameta también forma parte del plan. Beach intervino cuando tocaba, y eso también es control.
Hughes remarcó otro detalle clave: la conexión con la grada. En Vancouver sintió a los aficionados realmente convencidos de que podían influir en el partido y dejar huella en el torneo. Su conclusión fue clara: ve a Australia como un rival “difícil de frenar” y advirtió que, si Estados Unidos los subestima, “puede tener algunos problemas”.
La segunda selección de medio mundo
Basta con recorrer las redes para notar un fenómeno curioso: los Socceroos se han convertido en la “segunda selección” de muchos aficionados neutrales. Su mezcla de defensa numantina y contragolpes eléctricos ha generado bromas —comparaciones con el Arsenal campeón de liga, apodos como “Haram Ball” para definir su estilo ultradefensivo—, pero también una oleada de simpatía.
En ataque, su velocidad ha fascinado. En defensa, su disciplina ha impresionado. La combinación engancha.
El comediante y amante del fútbol Trevor Noah lo explicó con precisión en el podcast Men in Blazers. Describió a Australia como un equipo con “gigantes atrás” al que no se le puede lanzar centros a la ligera. Destacó su capacidad para compactarse, cerrar espacios y obligar al rival a buscar soluciones por bajo. Y se rindió ante la nueva cara ofensiva del equipo, muy diferente a la de épocas de Tim Cahill y Harry Kewell: transiciones vertiginosas, contraataques de relámpago.
Noah se detuvo en un nombre: Jordan Bos, el número 5. Lo definió como “sedoso con el balón” y dejó en el aire la pregunta que muchos se hacen ya: ¿en qué club estará jugando dentro de poco?
Una selección que refleja a un país
La conexión con el público no se limita al césped. Tras la victoria ante Turkiye se viralizó de nuevo un vídeo grabado antes del torneo, en el que varios jugadores cuentan sus orígenes y explican por qué consideran que los Socceroos son el mejor reflejo de la Australia moderna. Una frase se ha quedado grabada: “nuestra diversidad es nuestra fuerza”.
Ese mensaje encaja con lo que se ve en el campo: un grupo que mezcla historias, acentos, trayectorias y que se ha plantado en el Mundial con la determinación de incomodar a cualquiera. Esa diversidad, esa dureza competitiva y esa capacidad para desafiar pronósticos explican por qué muchos ya los señalan como el equipo “feel good” del torneo.
Mientras tanto, el reloj avanza hacia Seattle y hacia un Estados Unidos–Australia cargado de narrativa. Grella ya habló. Los Socceroos respondieron donde más duele: en el marcador. La próxima palabra, inevitablemente, la tendrá el césped.






